Las cometas vuelan en A Illa por la educación pública

La asociación de madres y padres arousana quieren que la Consellería dote al colegio del material necesario

Los pequeños escolares se emplearon a fondo para que la Administración reciba el mensaje.
Los pequeños escolares se emplearon a fondo para que la Administración reciba el mensaje.

A la vista de ciertos debates que a estas alturas deberían figurar en un museo y determinadas respuestas que caen desde las instituciones, uno corre el riesgo de acabar pensando que lo último que interesa a la hora de planificar el sistema público de educación es quien, paradójicamente, tendría que centrar todos los esfuerzos y aunar todos los criterios: el alumno. Hablamos de gasto, hablamos de libros, nos las vemos con las carpetas y el material, quienes mandan nos convencen de que 44.000 euros es mucho dinero aunque esa cantidad no llegaría ni para comprar el Míster Proper -creo que ahora se llama Don Limpio- necesario para sacar brillo a la mitad de los tejados de la Cidade da Cultura. ¿Y los niños? ¿No merecen una ratio de profesores en condiciones, profesionales de apoyo que les lleven de la mano a la superación de sus problemas? ¿No nos quejamos después del fracaso escolar, de los treintañeros que no salen del sofá, de que no hay forma de levantar este antiguo país? Las madres y los padres de los chavales que estudian en el CEIP Torre-Illa llevan tiempo peleando para que la jefatura territorial de la Consellería de Cultura, Educación e Ordenación Universitaria desdoble el primer curso de Educación Primaria y dote al centro del personal preciso. No parece una mala forma de comenzar a construir el edificio del futuro.

Desde el aire

Ayer su reivindicación llegó muy alto. No a Pontevedra ni a Santiago, sino al mismo firmamento. Las cometas que desde hace seis años sobrevuelan el otoño de A Illa se vistieron ayer de pantalón corto para ponerse al servicio de la educación pública de calidad. «Se xulgas un peixe pola súa habilidade para trepar a unha árbore, vivirá toda a súa vida crendo que é un inútil». La asociación de madres y padres del colegio hizo suya la sentencia de Albert Einstein para hacer volar los papaventos a favor de la inclusión, de la diversidad, de la igualdad de oportunidades, contra los guetos, la discriminación y la cicatería institucional en el lugar donde la generosidad y la amplitud de miras es, sin embargo, más necesaria.

Volando desde O Bao

A la hora de soñar es importante mantener los pies sobre la tierra. En este caso sobre la arena de la playa de O Bao, desde donde las cometas alzaron el vuelo. «Que as mans dos nenos que suxeitan os fíos sexan o nó que entrelaza a mensaxe do ar de Arousa, que ao seu receptor, a Administración educativa, lle chegue alto e claro». Más alto y más claro, imposible.

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