El helado de Albariño que triunfa más allá de Cambados

Sara Dorado CAMBADOS / LA VOZ

AROUSA

La tienda de Cambados se estrenó este año, pero el negocio ya tiene un pie en O Grove y planea extenderse a Pontevedra y Santiago
La tienda de Cambados se estrenó este año, pero el negocio ya tiene un pie en O Grove y planea extenderse a Pontevedra y Santiago MONICA IRAGO

La Central Heladera cuenta con tres puntos de venta en O Salnés: en O Grove, donde venden unos 1.800 cucuruchos al día, otro en San Vicente y el tercero en la localidad del vino, donde abrió a principios de año

03 sep 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Es difícil pasear por la praza de Asorey en Cambados y no ver a algún caminante disfrutando de un cucurucho de helado. Tiene una explicación. Y es que coronando la céntrica plaza se encuentra La Central Heladera, un negocio que abrió sus puertas a principios de año con una premisa clara: repensar el concepto de helado, apostando por los productos de proximidad, ingredientes naturales y sabores diferenciales con los que conquistar a adultos y pequeños. Y no les va nada mal. Detrás de esta idea en O Salnés se encuentran Natasha Argunova y su marido, que han conseguido triunfar con su modelo de negocio: venden unos 1.800 helados al día en su local de O Grove, el primero que abrieron en la comarca en 2024, y al que poco después le siguió un segundo en San Vicente, y el tercero en la tierra del vino.

En el establecimiento cambadés disponen de hasta 62 sabores diferentes, siendo la tienda en la que más variedad hay. Desde los clásicos fresa, mango, chocolate o menta, hasta propuestas más elaboradas como el de chocolate salado y naranja o el de mango chilli, con un toque picante que sorprende al paladar. Todas las variedades se elaboran en un pequeño obrador en Ourense. «Trabajan toda la noche y el producto llega a nosotros al día siguiente por la mañana; son elaborados de manera artesanal, sin aditivos ni grasas», explican los responsables.

La intención es clara: conseguir que visitar la heladería sea también una oportunidad para vivir una nueva experiencia. «Los que tienen ese toque salado triunfan mucho entre los visitantes portugueses, por ejemplo», destaca Natasha, quien explica que también han introducido otros sabores que les pueden resultar familiares a nuestros vecinos lusos, como el helado de Vino de Oporto, o el de sabor a Pastel de Nata, que lleva incluso el barquillo del dulce. Otro que goza de gran éxito es el Peregrino, cuyo sabor combina varios productos gallegos típicos de los lugares por los que pasa el Camino de Santiago: leche de Allariz, Queso Savel de Chantada, miel de castaño de la Ribeira Sacra y tarta de Ancano, típica de Portomarín.

Algunas de las variedades de helados de la tienda cambadesa
Algunas de las variedades de helados de la tienda cambadesa MONICA IRAGO

Entre sus enormes tarrinas, destaca una nevera en la que el cliente puede encontrar variedades de helado con alcohol: desde vino tinto de la zona de Barrantes hasta Godello, daikiri de fresa, licor café o cerveza 1906, de Estrella Galicia. Cuanto más dulce, menos gradación para que no resulte tan empalagoso.

El de Albariño

Entre los que más llaman la atención a sus clientes se encuentra el helado de Albariño, elaborado con uvas de las Rías Baixas y que se siente como beber una copa fresca del caldo. Unos diez litros de helado contienen unos cinco litros de vino, es decir, que cada cubo tiene aproximadamente unos seis grados de alcohol. Los responsables recomiendan probar esta variedad en tarrina, porque se derrite con facilidad.

Todos los sabores tienen el sello de Galicia Calidade, lo que subraya la altura de los productos utilizados. El establecimiento cuenta también con gofres, crêpes, brioches, batidos o smoothies, además de otras propuestas dulces como el crumble de manzana, que se sirve acompañado de una bola de helado. El éxito está servido, literalmente, porque los dueños planean ya abrir dos nuevas tiendas más, una en Pontevedra y otra en Santiago. Lo que parece estar claro, es que La Central Heladera se convierte en una parada obligatoria del verano en O Salnés para quienes no buscan un simple helado, sino redescubrir los sabores que caracterizan la tierra en la que vivimos.