Orza Náutica lleva vistiendo a los vecinos de Vilagarcía 37 años. La dueña del negocio, Catuxa García, asegura que la clave de su éxito es un trato desde la cercanía, la confianza y una atención personalizada
21 ago 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Hay negocios que, con el paso de los años, terminan formando parte de la historia de una ciudad. Este es el caso de Orza Náutica, el negocio de moda náutica que ha forjado su trayectoria en su local de la calle Edelmiro Trillo en Vilagarcía. Desde el año 1989 y ligado a la cultura marítima, el establecimiento lleva 37 años siendo el lugar de referencia para vecinos y visitantes. La tienda se define como especialistas en sportwear y streetwear, aunque, en Arousa, muchos vecinos llevan utilizando Orza como su tienda mítica para diario.
Detrás de todo esto está Catuxa García, la dueña y responsable, quien conoce de primera mano la evolución que ha experimentado desde sus comienzos. «Empecé a trabajar muy joven en dos empresas, allí adquirí la importancia del trato con el cliente», explica Catuxa. Aunque la verdadera experiencia comenzó al abrir la tienda en Vilagarcía. Al principio con una socia, pero a los pocos años solo ella perduró al frente. «Los comienzos fueron duros, cuando llegó la crisis del 1992 hubo una caída en el consumo», la dueña asegura que no fue fácil. Cuando se quedó sola en el comercio, fueron varios los inconvenientes que tuvo que superar. «Recuerdo tomar decisiones rápidas y hacer malabares».
Ahora, con más de tres décadas a los mandos de su pequeña empresa, Catuxa asegura que la clave ya no es solo el esfuerzo, sino también el trato muy personalizado hacia sus clientes. «Ya hoy a la mañana tuve muchas confesiones, clientes que te cuentan su historia personal». Además aunque tiene la certeza de que durante los meses de verano sus ventas aumentan por los visitantes, «yo quiero a mi clientela del pueblo», subraya. Catuxa se muestra muy agradecida con el apoyo del vecindario: «Aunque cada verano aumenten las ventas, tengo clientela fidelizada que siempre viene a comprarme». De hecho, ya lo dice María, la dependienta que le ayuda con la tienda: «Esta tienda tiene un problema, está tan cerca de la iglesia que la gente se siente cómoda y viene a confesarse».
Pero no todo lo que es oro reluce. Pese a su larga trayectoria, no todo fueron momentos fáciles. Estar sola ante el negocio durante las crisis del 2008 y del 2013 fue un golpe duro, «hubo sacrificios personales pero el negocio debía seguir adelante». Ahora, echando la mirada hacia atrás, Orza Náutica es un claro ejemplo de superación y fidelidad de la clientela. «La fidelidad de los vecinos es el motor», sin ellos Catuxa tiene claro que no podría haber llegado hasta aquí.
Otro de sus secretos es la gran variedad de productos que ofrece. La pequeña boutique de moda tiene desde camisetas, bañadores y polos hasta chubasqueros y parcas. «La prenda exterior es la que más triunfa», añade María, su pilar fundamental actualmente. La dependienta que le acompaña desde hace más de año y medio es una pieza clave, «María es un diez, un veinte y un cien», confirma la dueña, que cree ciegamente que sin su ayuda no podría continuar con el negocio.
Con 37 años a sus espaldas, Orza Náutica es mucho más que una tienda de ropa. Es uno de esos negocios que consiguen conectar y hacerse un hueco en la memoria de quienes cruzan sus puertas. Entre prendas y conversaciones personales la dueña ha conseguido mantener viva una forma de entender el comercio basada en la personalización.
Ahora, cuando echa la mirada para atrás, sabe que el camino ha merecido la pena. Porque si algo ha permitido que las puertas sigan abriéndose cada mañana es precisamente eso: una clientela fiel que elige Orza Náutica como su lugar de confianza. Y quizás ese sea el secreto de un negocio con historia: saber conectar con quien hace la historia en las calles. Cada cliente que vuelve se convierte en una venta, pero, sobre todo, en una nueva vivencia para la ya veterana comerciante Catuxa García.
Con ganas de continuar
Aunque Catuxa no quiere dejar claro que será del futuro de Orza Náutica, asegura que tiene las mismas ganas que hace veinte años. El porvenir siempre es incierto, pero desde la tienda de moda arousana dejan abierta una ventana hacia delante, siempre manteniendo la esencia que los diferencia: cercanía y trato muy personal. «Todo el mundo está quemando de los clientes, pero yo para nada, compren o no compren» aclara la dueña, quien, ya jubilada, mantiene su liderazgo. Por ese motivo, mientras pueda intentará que Orza Náutica mantenga su compromiso y valores con el pueblo.