Vilagarcía empleará agua de mar para abortar el brote del espinoso abrojo, que reaparece en la playa de A Compostela
AROUSA
El Concello está a punto de adquirir un depósito que le permitirá regar el arenal y secar el incipiente arbusto, como recomendó Costas
11 ago 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Hace dos años, Tragsa retiró setecientos mil pies de abrojo, el molesto arbusto que traía de cabeza a los usuarios de la playa y el paseo marítimo de Vilagarcía. La regeneración de A Concha-Compostela fue completa, gracias a un trabajo minucioso que requirió el decapado de unos quince mil metros cúbicos de arena y medio millón de euros de inversión por parte del Ministerio de Medio Ambiente. Antes incluso de que la intervención concluyese, la espinosa especie comenzó a rebrotar en algunos puntos a los que la maquinaria no tenía acceso. Se trata de un fenómeno natural y recurrente que este verano vuelve a producirse y para el que los responsables municipales tienen una solución: el riego con agua de mar, que en su momento recomendó el Servicio Provincial de Costas del Estado.
«Dende o primeiro momento, logo da rexeneración, estamos traballando no descompactado do terreo de xeito regular para frear o crecemento da vexetación», explica Álvaro Carou, concejal de Turismo. Este proceso se lleva a cabo dos veces al año, antes de Semana Santa y de la temporada estival, en ocasiones también después del verano, y evita que amplias franjas de la playa vuelvan a convertirse en una suerte de praderas.
El principal inconveniente del abrojo, una especie diferente al cadillo, con el que frecuentemente es confundido, reside en sus semillas, verdaderos cúmulos de espinas capaces de pinchar ruedas de bicicleta e incrustarse en la suela de cualquier tipo de calzado. Emplear maquinaria sería una temeridad, por cuanto contribuiría a diseminarlas, por lo que en Vilagarcía se combate a través de batidas manuales. Para conseguir un resultado más completo, el Concello está sopesando uno de los consejos que transmitieron los técnicos de Tragsa: el riego con agua de mar que seque y destruya los brotes. Hacerlo a través de una empresa sería económicamente inasumible, alrededor de cincuenta mil euros por acción. Así que el Ayuntamiento empleará sus propios medios. De hecho, está a punto de adquirir un depósito resistente al poder corrosivo del agua marina para ponerlo en marcha tras el verano. Tal vez antes, a través de pruebas para comprobar sus efectos.