Viaje al fondo del mayor depósito subterráneo que se haya construido en Vilagarcía

Serxio González Souto
serxio gonzález VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

M.Irago

Augas de Galicia espera reducir en más del 90 % los vertidos en la ciudad gracias a la renovación de un sistema que posee un tanque de tormentas de 3.700 metros cúbicos y diez metros de profundidad

23 jul 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

En marzo, Alfonso Rueda visitó las obras de renovación de la red de saneamiento y depuración de aguas de Vilagarcía. El desembarco del presidente de la Xunta coincidió con el tercer aniversario del inicio de los trabajos. Entonces, la idea era que la ambiciosa arquitectura de colectores, bombeos y estructuras de almacenaje que desembocará en la depuradora de Ferrazo estuviese lista en verano. Sobre todo los dos tanques de tormenta que se han excavado en el entorno de la plaza de abastos y en Fexdega, y han causado inevitables quebraderos de cabeza en cuanto tiene que ver con la regulación del tráfico. Ayer fue la conselleira de Medio Ambiente e Cambio Climático, Ángeles Vázquez, quien se detuvo en la capital arousana. En compañía del alcalde, el socialista Alberto Varela, y varios miembros de sus respectivos equipos, descendieron al fondo del colosal depósito situado entre el río de O Con y el conjunto de Vista Alegre. De su comparecencia se extraen una extensa explicación sobre lo que se está ejecutando y lo que significará, y una nueva fecha para el término de la intervención: entre septiembre y octubre.

Los tanques constituyen únicamente la franja más espectacular de un intrincado sistema con el que Xunta y Concello esperan reducir de forma sistemática el caudal de agua que cada vez que llueve satura la red, provocando vertidos que, en demasiadas ocasiones, son vomitados a la ría. Por ese mismo motivo, el nuevo engranaje protegerá mejor a la ciudad frente a las inundaciones. En noviembre se cumplirán veinte años del devastador desbordamiento del río de O Con que arrasó el casco urbano. Difícil imaginar un mejor momento para que todo esté listo.

La descripción de los trabajos corrió a cargo de Roi Fernández Añón, director de Augas de Galicia, y del propio director de la obra. Toda el agua que recibe la red, a excepción de la que llega de Vilaxoán, que sigue su propio camino hacia la depuradora, se concentra en este punto, junto a la plaza de abastos. Se trata de unos trescientos litros por segundo, que se reducirán a ochenta en cuanto la actuación esté concluida. En puridad, habría que haber levantado Vilagarcía al completo para sustituir sus tripas, pero algo así resultaría tan inviable como a la postre ineficiente para atajar los vertidos en un porcentaje superior al 90 %, que es el objetivo. Así que lo que se ha hecho es una especie de tratamiento «paliativo». Cuando llueva, el agua de la lluvia será almacenada en los descomunales tanques para su bombeo a la estación de Ferrazo en cuanto el tiempo mejore. Así se evitarán sus frecuentes colapsos.

Para que el tanque de la plaza esté preparado solo falta la instalación de los equipos y, algo importante, su conexión con un colector bajo O Con que requerirá una excavación de 36 metros. La obra consumirá unas tres semanas. En Fexdega las cosas han avanzado a un ritmo mayor. Resta por acordar un asfaltado en condiciones en el que Concello y Xunta colaborarán y un par de detalles de ajardinado y arbolado en la zona de aparcamiento. La ampliación de la depuradora exigirá tres meses para la redacción del proyecto y treinta más para su ejecución. El esfuerzo inversor se irá a los 36,5 millones, de los que la Xunta aporta el 80 %, y Ravella, el 20 % restante.

MONICA IRAGO

La imagen imposible. La visita al interior del tanque de la plaza de abastos será inviable en cuanto el nuevo sistema esté operativo. Se trata de un descomunal depósito subterráneo, el mayor que nunca se haya excavado en Vilagarcía. Una obra de ingeniería que parece extraída de un paisaje distópico de ciencia ficción.

Una depuradora para cien mil habitantes y la incógnita de la desembocadura

La ampliación de la depuradora contempla las necesidades de una población de cien mil habitantes con el horizonte del 2050. La nueva instalación, que deberá estar en funcionamiento en 33 meses, responderá al diseño que la consellería está implementando en toda Galicia: una estación autosostenible que generará biogás y contará con paneles fotovoltaicos para alimentar su consumo de energía. Los lodos procedentes de los tratamientos podrán adquirir usos sostenibles, como el agrícola, cerrando así el ciclo de vida del agua. «Hai obras que todo o mundo entende, e outras que non se ven pero son máis necesarias ca ningunha», subrayó Alberto Varela para poner esta actuación como ejemplo de cooperación institucional. Un guante que recogió Ángeles Vázquez para asegurar que el esfuerzo que se está ejecutando situará a Galicia a la vanguardia, «marcando un antes e un despois».

En el fondo de este esfuerzo se encuentra la salud de las rías. Y la protección de los núcleos de población ante los violentos giros que está protagonizando el tiempo atmosférico. En el 2006, Augas de Galicia concluyó que liberar la desembocadura de O Con sería perentorio para blindar Vilagarcía frente a las inundaciones. Veinte años después, el ente ha priorizado la recogida de aguas en su cabecera. El resto tendrá que esperar: «Estamos falando co Concello para buscar unha solución integrada nun seguinte paso», apuntó Antón Fernández.