Eduardo Abad sostiene que la actual disposición de las naves de O Ramal constituye una barrera entre la ciudad y su fachada matítima
28 jun 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Vilagarcía tiene una oportunidad histórica para consolidarse como una ciudad moderna, abierta al mar y pensada para las personas. Sin embargo, en pleno centro urbano seguimos encontrándonos con un espacio de enorme valor, el puerto de O Ramal, que permanece prácticamente sin actividad económica y que constituye una barrera entre la ciudad y su fachada marítima.
Nuestra apuesta es clara: abrir definitivamente Vilagarcía al mar. Queremos una ciudad con más espacios verdes, zonas rehabilitadas y áreas degradadas transformadas en lugares de encuentro, paseo y ocio para vecinos y visitantes. Es una oportunidad única para crear jardines, espacios de recreo y actuaciones de carácter turístico que incrementen el atractivo de nuestra ciudad.
En cambio, la permanencia de los antiguos edificios de Carbonell y de las nuevas naves supone mantener una imagen obsoleta que no representa la Villagarcía del siglo XXI. Estas construcciones no aportan actividad económica significativa ni contribuyen al desarrollo turístico, sino que impiden aprovechar uno de los espacios más privilegiados de la ciudad.
Desaprovechar un enclave de estas características es renunciar a una oportunidad de crecimiento económico, de generación de actividad y de mejora de la calidad de vida de los vecinos. Vilagarcía merece una fachada marítima abierta, amable y plenamente integrada en la ciudad.
Pero esta transformación exige también un cambio de visión por parte de la Autoridad Portuaria. El puerto de Vilagarcía forma parte de la ciudad y debe actuar como un elemento plenamente integrado en ella. Su función no puede limitarse exclusivamente a generar tráficos portuarios y transporte de mercancías, por importantes que sean para la economía local. También tiene la responsabilidad de contribuir a la calidad urbana, al mantenimiento de los espacios públicos de su titularidad y a la mejora del entorno que comparten diariamente miles de vecinos.
Un ejemplo evidente de esta falta de implicación es el lamentable estado de conservación del parque de O Centenario. Se trata de un espacio emblemático, de titularidad portuaria, que hoy presenta una imagen impropia de una ciudad como Vilagarcía. El abandono y la falta de mantenimiento contrastan con el esfuerzo que está realizando el Concello para embellecer y modernizar la ciudad, generando una evidente sensación de dejadez en una de las zonas más visibles del frente marítimo.
Después de décadas sin una apuesta decidida por integrar el puerto en la vida urbana, es momento de entender que puerto y ciudad no pueden vivir de espaldas. Deben formar parte de un mismo proyecto, trabajando conjuntamente con el resto de administraciones para impulsar actuaciones que hagan de Vilagarcía una ciudad más atractiva, más sostenible y con mayor calidad de vida.
Por ello, desde UPTA reiteramos nuestra petición de que los antiguos edificios del puerto del Ramal sean demolidos y que el espacio sea cedido al Ayuntamiento de Vilagarcía para desarrollar un proyecto de transformación urbana que priorice el interés general, cree nuevos espacios públicos de calidad y convierta el frente marítimo en un verdadero punto de encuentro para todos. Del mismo modo, reclamamos a la Autoridad Portuaria un compromiso firme con la conservación y dignificación de espacios como el Parque del Centenario, porque el cuidado del patrimonio público también forma parte de su responsabilidad.
Abrir Vilagarcía al mar no es solo una propuesta urbanística; es una apuesta por una ciudad más moderna, más humana, más sostenible y con un mayor atractivo turístico y económico. Para conseguirlo, el puerto debe dejar de ser una barrera y convertirse, de una vez por todas, en un aliado del desarrollo de Vilagarcía.