Conato de incendio y nuevo susto dentro de las ruinas de la Casa Calderón de Vilagarcía

Serxio González Souto
Serxio González VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

Emerxencias y la Policía Local sofocaron un fuego en la maltrecha mansión de A Comboa, que ardió hasta sus cimientos en el 2001

23 jun 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

El 28 de diciembre del 2001, poco antes de la medianoche, el fuego devoraba lo poco que quedaba de la estructura de Villa Milagros, también denominada Casa Calderón, en referencia a la familia que la levantó a finales del siglo XIX, cuando el mar lamía todavía la zona de A Comboa y la carretera litoral a Vilaxoán no era ni siquiera un proyecto. Aquel siniestro apenas dejó en pie la maltrecha fachada de una mansión que este domingo volvió a ser escenario de un fuego. Ardió una suerte de silla de oficina que alguien se encargó de introducir en un hueco que, a tenor de las pintadas que cubren sus paredes, no ha dejado de ser frecuentado en los últimos 25 años.

La intervención del servicio municipal de Emerxencias —la política del parque provincial de bomberos privó el domingo de servicio a la sede de Vilagarcía— y de la Policía Local evitó que las llamas condujesen a un resultado peor que un simple conato. Pero el susto está ahí, demostrando que el abandono de cualquier propiedad es terreno abonado para el vandalismo. Basta pensar en qué podría haber sucedido si, en lugar de la esquelética Casa Calderón, ese fuego hubiese ardido en el interior de la mansión de los duques de Medina de las Torres, la misma cuya compra tantea el Concello para tratar de crear en ella la primera residencia pública para personas mayores de la comarca de O Salnés.

La última vez que Villa Milagros acaparó la atención del gran público en Vilagarcía fue en el 2013, cuando el agónico pero aún consistente Liceo-Casino presentó junto con el arquitecto José Luis Paulos un proyecto para adquirir y transformar la propiedad en un club de campo de nueve mil metros cuadrados con piscina y pistas de tenis y pádel. Nunca se materializó.