Comercios de O Salnés reciben multas de 13.000 euros desde Madrid por supuestos errores en sus páginas web
AROUSA
Las sanciones se enmarcan dentro de la Campaña Nacional del Plan Sectorial de Control de ropa infantil; hay otro caso en Pontevedra y uno más en Foz
17 jun 2026 . Actualizado a las 20:40 h.«Es desproporcionado», explicaba Carina Paz, propietaria de la tienda de ropa infantil B12 de Vilanova. Es una de las dos emprendedoras arousanas afectadas por la Campaña Nacional del Plan Sectorial de Control de ropa infantil en menores de 36 meses, puesta en marcha por la Dirección General de Comercio, Consumo y Servicios desde la Comunidad de Madrid.
La propietaria ha sido multada con 11.600 euros por no especificar la composición de un pantalón infantil en su página web, y por «limitar el derecho de los consumidores», tal y como recoge el escrito que le han enviado en relación a la política de devolución de productos online.
Otro caso en Cambados
No es la única. En Cambados hay otro caso: el de la tienda Parruliños, con Martina Núñez al frente, y que se enfrenta a una sanción de 13.500 euros. «Creemos que hay muchos más casos, por eso queremos dar voz para ir todas a una», explicaba Esther Prado, presidenta de Vilanova Centro. Que sepan, hay otro en Foz y uno más en Pontevedra, este último motivado por la denuncia de un consumidor. Los afectados se están poniendo en contacto con la Federación Galega de Comercio para centrar las acciones de protesta. También han contactado ya con la Xunta de Galicia.
En el caso de Carina, la notificación le llegó el martes pasado y tiene de plazo 15 días hábiles para presentar alegaciones, documentación justificativa y proponer las pruebas que estime pertinentes: «Es injusto, porque si me arriesgo a pelear no puedo acogerme al derecho a reducción de sanción porque me pasaría el plazo», señala. En cualquier caso, la rebaja dejaría la multa en cerca de 7.000 euros, cantidad difícil de asumir para un pequeño comercio.Desde la asociación vilanovesa también quieren hacer un llamamiento a que los comerciantes revisen bien sus webs de venta, «para que no afecte a más emprendedores».
Para la agrupación se trata de un varapalo muy grande, un clavo más en el ataúd del pequeño comercio: «No entendemos qué es lo que pretenden, porque estamos hablando de cantidades que no son menores», reflexionaba Esther Prado.