El seleccionador nacional de baloncesto participó este fin de semana en el clinic EncestaRías
15 jun 2026 . Actualizado a las 11:58 h.Al fondo de un bar de Vilagarcía, donde se desarrolla la entrevista, aparece una persona y le pide a Chus Mateo (Madrid, 1969) si se puede hacer una foto con él. «No deberían haberte echado», le dice. Chus, sonríe y accede a hacerse la foto. Está en Vilagarcía porque participó en el clinic EncestaRías, que se ha desarrolló durante este fin de semana en el pabellón Sara Gómez.
—¿Echaba de menos ponerse el chándal y estar sobre el parqué?
—Bueno, ponerme el chándal y volver a entrenar por supuesto que lo echo de menos; el día a día lo extraño. Dar una charla o un clinic está siendo el pan nuestro de cada día este año porque, obviamente, ahora me toca también al tener más tiempo. Hay mucha gente que me está reclamando para compartir un poco las ideas de baloncesto que pueda tener. Y a mí me gusta; me agrada hablar de baloncesto, juntarme con entrenadores que tienen la misma pasión que yo, y creo que siempre salen cosas muy positivas de encuentros como el del «clinic» de Vilagarcía.
—Pero es un cambio de vida total, ¿no? Hace un año estaría jugando un partido cada 48 horas. ¿Cómo ha llevado ese proceso de cambio? —Sí, es un cambio grande. Creo que hay una característica que debemos tener los entrenadores, y que cada vez valoro más, que es la capacidad de adaptación. He tenido que adaptarme a ese día a día diferente, a organizar el trabajo de una forma distinta y a ver muchos partidos, organizándome también en función de los jugadores españoles que pensaba que en cada momento podían representar al baloncesto nacional. En el seguimiento, creo que hemos hecho un trabajo muy metódico y bien llevado, valorando también un nuevo escenario como el que se presenta ahora, con muchos jugadores que se están formando fuera de nuestras fronteras. Así que, bueno, con el «mono» de no poder dirigir a un equipo los fines de semana, pero aprovechando también el tiempo para otras cosas. Cuando tienes una dinámica con tanto trabajo durante la temporada, tratas de sacar partido de otra manera.
—Claro, porque hay que desmitificar eso. La gente piensa que el seleccionador solo trabaja en el momento del campeonato, pero un martes de febrero también es de trabajo...
—Sin duda, implica muchísimo trabajo. Y mucho trabajo porque no nos limitamos únicamente a la cancha. Trabajamos en el seguimiento, en tratar de estar muy encima de los jugadores con los que pretendo mantener un compromiso a la larga; que sepan que el seleccionador intenta acercarse a ellos, verlos, visitarles y transmitirles la ilusión que él mismo tiene. También me organizo en función de las prioridades para conseguir una clasificación a corto o medio plazo, ya sea para un Mundial o para unos Juegos Olímpicos. Y luego, mantengo en la cabeza un objetivo a medio-largo plazo: ir dando paso a jugadores jóvenes que ya llaman a la puerta de una manera evidente.
—Galicia tendrá la temporada que viene tres equipos en ACB.....
—Hay tres entrenadores magníficos al mando de estos equipos y un enorme apoyo por parte de tres aficiones. Diego Epifanio y Carlos Marco han sido capaces de llevar a sus equipos al éxito junto con sus aficiones, con una pasión por el baloncesto que cada vez es mayor. El baloncesto gallego siempre ha tenido mucha tradición e historia, sin duda ninguna, pero el máximo exponente es tener tres equipos. En el baloncesto femenino me consta que pasa igual. Con lo cual, imagínate cómo debéis de estar de contentos por el hecho de tener el nivelazo que tenéis aquí en Galicia en el ámbito profesional; es realmente envidiable el nivel que se ha conseguido. Ahora hay que mantenerlo
«Tengo una selección de 70 o 75 jugadores e intento hablar con todos»
Una cosa es estar en un vestuario todos los días y otra relacionarse con los jugadores a base de llamadas.
—¿Cómo se gestiona esto?
—Siempre digo que tengo una selección de 70 o 75 jugadores españoles con los que puedo estar contactando de vez en cuando, felicitándoles cuando las cosas les salen bien o tratando de estar cerca si tienen algún problema, una lesión o un momento de bajón donde no cuentan con tanta posibilidad de demostrar su talento porque no juegan. No digo que con todos, pero sí he intentado contactar con muchos de ellos durante el año, pues creo que el seleccionador debe hacer ese trabajo.
—¿El «feedback» es bueno?
—Diría que, en general, es muy bueno; he percibido muchísima ilusión y un gran compromiso a la hora de querer representar a España. Está claro que al final la toma de decisiones sobre quiénes van a estar me corresponde a mí, pero sí que me gusta ese sentimiento que he percibido de querer pertenecer al grupo. Ellos saben que en cualquier momento cualquiera puede vestir la camiseta de la selección nacional..
—Es que además el panorama se ha complicado también por la NCAA. Ahora hay muchísimos jugadores que están allí....
—Hay muchos chicos, con lo que hemos procurado organizarnos eligiendo a una persona allí, que es mi informante, por decirlo así, con una red de colaboradores a su vez. Dani Gómez, que trabaja de ojeador de la NBA, es español y conoce perfectamente el baloncesto nacional, se ha coordinado con una red de informantes, entrenadores ayudantes de universidades y tres técnicos españoles que nos han mantenido al tanto de la evolución de los jugadores. Yo mismo viajé con la presidenta durante tres semanas para ver a los jugadores que teníamos concebidos como «prioridad uno», dando tiempo a otros a que poco a poco vayan creciendo y madurando.
—¿Hay preocupación por esa fuga de talento?
— Hombre, me gustaría que estuvieran en España, pero las situaciones son las que son y es muy difícil poner puertas al campo. Hay que ser conscientes de que ellos tratan de elegir su futuro de la mejor manera posible.
«Ricky siempre va a tener las puertas abiertas de la selección»
—¿Cuánto de mente, cuánto de físico y cuánto de talento cree que es lo más importante para poder llegar?
—Creo que hay que tener un poco de todo eso, pero si me preguntas, el carácter y tener una cabeza bien amueblada resultan definitivos. Ser capaz de convivir con un deporte en el que el error es parte del juego y superarlo constantemente te ayuda a ser competitivo. Esto último es fundamental: ser capaz de tirar para adelante cuando las cosas vienen mal dadas o liderar en un momento determinado un mal bache. Por supuesto que el talento es importante, pero solo con talento no haces nada. El físico también importa, pero solo con físico tampoco se logra. A menudo es una mezcla de las tres cosas, sin duda pero la mentalidad y el carácter ayudan mucho.
—Le he oído más de una vez hablar de liderar. Le ha tocado un cambio de ciclo tras haber grandes líderes en ese equipo. ¿Seguimos buscando un líder o ya lo hay en la selección?
—¿Cómo se entrega una tarjeta de visita que ponga «tú ahora eres el líder»? Creo que los líderes salen de forma natural, no vale cualquiera. Liderar es guiar, capitanear, dirigir, liderar desde el ejemplo, enseñar a los demás el camino y no venirte abajo cuando las cosas van mal.
—En relación con los líderes no sé si la ventana de Ricky está cerrada, semiabierta o abierta del todo...
—Siempre he dicho que Ricky tiene las puertas abiertas. Está jugando a un nivel extraordinario, como para estar, sin duda ninguna, en la selección desde el principio de este año. Podría haber estado en las ventanas de noviembre, en las de febrero o incluso ahora en la siguiente convocatoria, pero depende siempre de él. Nosotros nunca vamos a decirle a un jugador «tienes que venir a la selección», sino que debe nacer de una voluntad de estar, y si algo puedo hacer con Ricky es respetar sus decisiones. Siempre va a tener la puerta abierta; cuando él diga, estaremos preparados para recibirle y que pueda cerrar una etapa por la que todo el baloncesto nacional le está agradecido. Si quiere hacerlo, lo hará, y si no, no; dependerá de él no del seleccionador.
— Y puestos a hablar de futuro, hay que hablar de Aday Mara....
—Sin duda ninguna. Es alto, listo, sabe pasar el balón, anota, se coloca defensivamente y tapona muy bien. Ha aprendido mucho. los dos primeros años nos hicieron dudar a todos porque no tenía oportunidades, se había ido a jugar fuera y no disponía de minutos pero este último año con Michigan ha sido extraordinario. He tenido la fortuna de verle en directo, de estar presente en la Final Four. Ha sido el primer español en ganar el campeonato universitario. Es algo que ilusiona a los aficionados y a mí.