Pepe Noya, cincuenta años retratando la esencia popular

Sara Dorado RIBADUMIA / LA VOZ

AROUSA

Pepe Noya, posando con algunos de sus diseños de los últimos años
Pepe Noya, posando con algunos de sus diseños de los últimos años MONICA IRAGO

El ribadumiense es el alma máter detrás de los carteles de varias de las fiestas tradicionales de O Salnés

13 may 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Hay pinceles que no solo pintan cuadros, sino que guardan la memoria de todo un pueblo. Desde hace casi medio siglo, el ribadumiense Pepe Noya trabaja para captar la esencia de lo popular, para salvaguardar las tradiciones, retando al paso del tiempo y atrapando lo que este suele empeñarse en borrar: el color de la uva o el gesto de dos amigos brindando, en definitiva, el alma de las celebraciones. El pintor es un histórico creador de carteles de las fiestas populares de O Salnés, desde la Festa do Pan de Ribadumia, hasta el Entroido, pasando por la Festa do Tinto de Barrantes —desde hace unos años, Festa do viño tinto de O Salnés— , donde la huella de su pincel es profunda. La celebración cumple este año cincuenta y tres ediciones que no se entienden sin la crónica pictórica de Noya.

«Fágoo porque me divirte, porque me entretén», explica Noya, autor autodidacta que descubrió su pasión por la pintura cuando era un niño. «Recordo debuxar algún mapa que usábamos na escola», rememora. De familia ligada a la cultura, su padre era músico, en casa de Noya no resultó extraña su vena artística.Tras su paso por la escuela local, se fue joven a Pontevedra, donde residían algunos de sus familiares, y donde empezó a moverse entre el ambiente creativo de la ciudad. «Coñecín a Alfredo García Alén, secretario nese momento do Museo de Pontevedra», explica. Él fue quien lo impulsó a presentarse a una beca artística con la que optar a desarrollar profesionalmente su talento: «Animoume a crear unha serie de debuxos, tipo os de Castelao, viñetas que retraten o día a día», apunta el autor, que por aquel entonces era ya un chaval. El repentino fallecimiento de García Alén hizo que Noya desistiera de la beca, también por otras circunstancias personales típicas de la época, como su llamada para hacer la mili.

Viñetas

Pese a todo, su experiencia le abrió puertas. Esos dibujos de lo cotidiano llamaron la atención de un periódico local, donde Noya comenzó a publicar viñetas semanalmente: «Eran caricaturas, tiras de humor…», recuerda. A su regreso a su Ribadumia natal, Pepe formó una familia y empezó a trabajar en un taller de automoción, pero nunca se desprendió de su pasión por la pintura.

Los carteles han ido evolucionando a lo largo de los años, dando más protagonismo a los vecinos de la zona.
Los carteles han ido evolucionando a lo largo de los años, dando más protagonismo a los vecinos de la zona. MONICA IRAGO

Fue en su veintena cuando el Concello y la Comisión Organizadora le empezaron a pedir los carteles de la Festa do Tinto. «Os primeiros dous anos eran carteis só con letras, anunciando a festa propiamente, pero pronto empecei a introducir outros elementos para darlle máis vida», narra. Poco a poco, los bodegones de uva y vino cedieron espacio al retrato social, convirtiendo a los vecinos y protagonistas de la fiesta en los verdaderos iconos de cada cartel. Desde la pulpeira hasta los catadores, pasando por miembros de la comisión organizadora, de la que él mismo formó parte durante unos años. Ellos son los que dan sentido a la celebración.

Cada año que pasa es un nuevo reto: «Depois de tanto tempo o que máis me fatiga é encontrar a idea para non ser repetitivo, o resto vén só», explica. En esta edición, por ejemplo, el grupo de gaiteiros Os Carballeiras de Ribadumia son los protagonistas. Primero esboza la idea con lápiz y luego lo pasa a la cartulina definitiva. Pepe es el gran cronista de la celebración, el que la ha visto crecer y asentarse hasta lo que hoy es: «Hai moito espírito, non deixa de crecer. Recordo o Xantar cando apenas eramos unhas cincuenta persoas, e mira agora… preto de 900, case nin collemos no pavillón», cuenta.

La voluntad de preservar la memoria colectiva es el motor que mueve la mano de Noya. Un artista incansable que lo tiene claro: «Mentres queiran seguir contando comigo, aquí estarei».