Una ruta que florece en Semana Santa: «En clase de español leímos un libro sobre el Camino y decidimos venirnos juntos desde Milán»

La Voz VILANOVA / LA VOZ

AROUSA

Giada, Iris, Cecilia y Morgan empezaron a pensar en hacer la ruta «en broma... Y aquí estamos».
Giada, Iris, Cecilia y Morgan empezaron a pensar en hacer la ruta «en broma... Y aquí estamos». MARTINA MISER

Peregrinos españoles y extranjeros llenan las rutas que cruzan el sur de Arousa

03 abr 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Doce y media. Estación Marítima de Vilanova. En media hora La barca del peregrino iba a iniciar su viaje a través de la ría y del Ulla. A pesar de que aún quedaba tiempo, una larga fila de caminantes se había formado ya ante la puerta del pantalán, con su reserva hecha y su Compostelana bien sellada.

De dejar constancia de su paso por Vilanova se habían encargado los trabajadores municipales que dentro del edificio de madera no paraban. «Esta mañana está siendo de locos. No hacemos más que sellar», comentaban entre golpe seco y golpe seco. Con la llegada de la primavera, el Camino ha florecido. Con la arribada de la Semana Santa, la cosa se ha disparado.

En la oficina de sellado encontramos un bullicioso grupo que habla italiano: jóvenes que están a punto de terminar el liceo e iniciar sus estudios universitarios. Cecilia, futura maestra de Primaria; Giada, aspirante a psicóloga; Iris, que quiere estudiar economía aplicada al arte y Morgan, que confía en convertirse en un buen médico, forman un grupo risueño y divertido. Hace unos años, en clase de español, leyeron un libro sobre el Camino y «un poco en broma, hablamos de hacerlo juntos. Ahora acabamos de cumplir la mayoría de edad y hemos decidido venir», cuentan. Eligieron el Camino Portugués «porque vimos que va junto al mar, y ahora con la primavera, el sol... Hemos visto paisajes preciosos», relatan. La experiencia les ha gustado. Han podido practicar español e inglés. «Alemán —otra de las lenguas que estudian— no tanto, porque no hemos conocido muchos peregrinos alemanes». Pero en los largos días a pie han descubierto la gran lección que ofrece el Camino a quienes lo recorren: que si bien es importante llegar al destino, lo más importante es disfrutar del viaje. Desde luego, ellos lo están haciendo hecho.

MARTINA MISER

En la Estación Marítima aseguran que el número de peregrinos extranjeros no para de subir: el miércoles, solo por la mañana, habían sellado su Compostelana personas de trece países: desde Portugal a Taiwán. Pero la verdad es que también hay estos días muchos turistas españoles. Lo confirman en el albergue A Corticela, en Vilanova. «Estes días hai moito ambiente, hai xente por todos os lados. Antes da Semana Santa estabamos ao 40 % e dun día para outro encheuse o albergue». Y entre quienes llegan, mucho turista nacional, «que non é o que normalmente vén en Semana Santa; pero parece que a xente, este ano, preferiu non saír a outros lados».

Leire y Álvaro llevan unos años compartiendo etapas.
Leire y Álvaro llevan unos años compartiendo etapas. MARTINA MISER

Desde Aranjuez: «Buscábamos una ruta tranquila y bonita» 

Hace cuatro años, Álvaro hizo el Camino Francés desde Roncesvalles. «Lo hice en bicicleta, pero me quedé con la idea de que debía de ser más chulo a pie». Así que, junto a su hija Leire, lleva ya un tiempo recorriendo, cada vez que pueden, etapas de distintas rutas. «Llevamos varios caminos y queríamos hacer uno más tranquilo; escogimos el portugués porque nos pareció chulo», cuenta la jovencísima andarina, que reconoce haber pasado por «sitios muy nonitos» en esta nueva incursión peregrina.

Elena y su hijo Adam, que a sus 10 años ya ha hecho 7 caminos.
Elena y su hijo Adam, que a sus 10 años ya ha hecho 7 caminos. MARTINA MISER

Desde Guadalajara: «Este año está todo bastante saturado»

Elena hizo su primer camino en el 2005. Desde entonces, y hasta ahora, ha sido madre de tres niños y con ellos ha hecho muchas rutas, muchas veces. Ayer, embarcaba con su hijo más pequeño, Adam, con el que está haciendo la Variante Espiritual. «La esencia del Camino es ir a la aventura. Pero ahora está todo bastante saturado, así que este año estoy reservando los albergues», cuenta. Su hijo, que con diez años ya lleva siete rutas a la espalda, dice que le encanta: «Te despeja la mente», cuenta el chaval.