Un empresario de Meaño que importó quince máquinas de «lifting» de China se arriesga a doce años de cárcel
AROUSA
La Fiscalía lo acusa de un delito contra la propiedad intelectual y de haber falseado los certificados precisos para venderlas
20 mar 2026 . Actualizado a las 20:46 h.Seis años de prisión por un delito continuado contra la propiedad intelectual, en concreto contra el derecho de marcas registradas, y otros seis años de cárcel, además de doce meses de multa a razón de treinta euros diarios, por otro delito continuado de falsedad en documento mercantil. Esta es la petición de pena a la que se enfrenta un empresario radicado en Meaño, acusado de haber importado quince máquinas de cirugía estética desde China puenteando, para ello, a la firma que representaba comercialmente este producto y estaba habilitada para su venta. Si los argumentos de la Fiscalía prosperan, tendrá que devolver a quienes lo pagaron el dinero generado por las quince operaciones e indemnizar con 652.800 euros a la compañía cuyos derechos se saltó al llevarlas a cabo.
El empresario de Meaño colocó los equipamientos, rotulados como Ulthera Ultherapy, una denominación registrada por la sociedad Ulthera Inc., entre febrero del 2015 y diciembre del 2016 por precios que oscilaron entre los 2.663 y los 17.634 euros. El escrito de acusación sostiene que el acusado carecía de la autorización del titular del derecho de la marca y de la firma Merz Pharma España, que poseía la licencia para su explotación. Lo hizo, asegura el ministerio público, «guiado por el ánimo de obtener un beneficio económico injusto a costa de lo ajeno».
Las máquinas se correspondían con un modelo de estética facial o lifting identificado como Hifu Sthetic FU13-10S, e incluían tanto el equipo ultrasónico como el material instrumental, consistente en un manípulo y un transductor de ultrasonido focalizado, un aparato que produce ondas de sonido.
El hombre recibía el dinero que pagaban sus clientes a través de dos cuentas bancarias. Así que lo que la Fiscalía le exige ahora es que reintegre a los compradores el dinero que pusieron a su disposición y que asciende a un total de 124.549 euros. Por otra parte, asume la petición de Merz Pharma de una indemnización de 652.800 euros en concepto de lucro cesante, que equivale al 60 % del beneficio que hubiese obtenido con la venta de cada aparato original, que han sido destruidos. Para importarlos, concluye la acusación, tuvo que falsificar toda una serie de certificaciones oficiales.