La primera manifestación legal después de Franco

Jorge Lamas Dono
jorge lamas VIGO / LA VOZ

AROUSA

LLANOS

Los vecinos de Lavadores y Cabral recorrieron las calles de Vigo el 21 de marzo de 1976 para reivindicar que sus parroquias tuvieran servicios tan básicos como la traída del agua potable y el alcantarillado

10 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Cinco meses después de la muerte del dictador Francisco Franco, las calles de Vigo volvían a tener una manifestación reivindicativa de carácter legal. Fue solicitada por los vecinos de Lavadores para reclamar una serie de obras, algunas tan vitales como la traída de agua y el alcantarillado. Fue en 1976, hace justo cincuenta años. Antes de manifestarse y de solicitar el acto, en febrero de ese año, los vecinos convocaron a los medios de comunicación vigueses para explicar la situación que estaban viviendo. Año y medio antes, habían pagado, entre 15.000 y 100.000 pesetas, según la casa, por el enganche a la red municipal de agua potable, pero seguían sin el servicio. Se añadía otro problema: carecían de red de alcantarillado. Denunciaban los vecinos que estas carencias habían provocado la propagación de enfermedades entre la población.

Durante su comparecencia ante la prensa, los vecinos denunciaron otras carencias en la parroquia. En tan solo dos meses, según explicaron, habían fallecido cinco personas debido a la falta de semáforos y de aceras. Estas personas también enviaron cartas a dos ministerios, a la Casa Real, al gobernador civil y al alcalde de Vigo con el objetivo de dar a conocer su precaria situación. Anunciaron entonces que solicitarían permiso para manifestarse en las calles de la ciudad.

Les fue concedida la autorización para el 21 de marzo de 1976. A sus reclamaciones se unieron también vecinos de Cabral, de las calles más próximas a Lavadores. «Los textos de las pancartas exhibidos a lo largo del recorrido que siguió la manifestación plasmaban las necesidades de la zona: traída de aguas, alcantarillado, aceras, semáforos, pasos de peatones, etc., que han venido siendo reiteradamente reclamadas y sistemáticamente desatendidas por la administración», explicaba al día siguiente La Voz de Galicia. «Picher, atención, Lavadores está en acción», rezaba uno de los letreros, en alusión al alcalde Joaquín García Picher.

Aquella primera manifestación legal del posfranquismo comenzó con doscientos participantes, según fuentes de la época. Pero, conforme iba avanzando la columna, se fueron sumando personas, especialmente a su paso por O Calvario. Y aunque no había experiencia en este tipo de actos, los organizadores dispusieron de un grupo de personas para garantizar el orden durante el recorrido. Llevaban unos brazaletes con las siglas S. O. (Servicio de Orden). Por delante de los manifestantes iba un automóvil de la policía municipal para garantizar la seguridad del tráfico, mientras que el Gobierno Civil destacó una dotación de la Policía Armada. Los manifestantes llevaban cubos de agua vacíos para mostrar una de las necesidades más acuciantes del barrio: el agua corriente.

La manifestación partió del puente de Cabral, bajando por Ramón Nieto y Urzaiz —que entonces aún se denominaba José Antonio— para pasar por Príncipe y la Porta do Sol y finalizar en la plaza de la Constitución, donde se encontraba entonces la casa consistorial. Una representación de los vecinos se entrevistó con el alcalde. Joaquín García Picher les respondió que se atenderían sus reclamaciones más urgentes en breve plazo. El regidor aclaró que el retraso de la traída de agua se debía, no a la desidia municipal, sino a la suspensión de pagos de la empresa concesionaria, que no llegó a finalizar el trabajo. García Picher añadió que el Concello terminaría lo que faltaba para que los vecinos tuviesen agua corriente en sus hogares.

Movimiento vecinal

Aunque la reclamación callejera partió de los vecinos, en aquel momento todavía no había en Vigo ninguna asociación vecinal legalmente constituida. En febrero de 1975, los vecinos de O Calvario trataron de constituirse en asociación. Se explica en el libro Vigueses na democracia. Historia do movemento veciñal, publicado por la Federación de Asociacións Veciñais Eduardo Chao en el año 2000. Los trámites realizados por los vecinos de O Calvario tardaron año y medio en culminarse. Fue el junio de 1976 cuando sus estatutos fueron aprobados, aunque ya como Asociación de Veciños de Lavadores.

Sin embargo, no fue esta la primera asociación vecinal legalmente constituida. En el citado libro se muestra una copia del certificado en el que el Gobierno Civil aprobó los estatutos de la Asociación de Veciños de Teis. Tiene fecha del 22 de abril de 1976, aunque, tal como indica el libro de la historia del movimiento vecinal, fue silenciada la aprobación durante cierto tiempo debido a la acción del alcalde de barrio de Teis.

En julio de ese mismo año ya había quince asociaciones vecinales que tenían aprobados sus estatutos o estaban en vías de conseguirlo. Las legalizadas eran las asociaciones de Teis, Lavadores y Cabral. En trámites de lograrlo estaban las de Vigo-Oeste, Vigo-Centro, Beade, Cristo da Victoria, Sampaio, Candeán y O Calvario. Por su parte, las asociaciones de Bembrive, O Rocío, A Florida, Castrelos y San Paio de Navia estaban en pleno proceso de gestación.

El siguiente hito vecinal llegó en el año 1987. Tras un congreso, en el que participaron 29 de las 32 asociaciones existentes, los asistentes decidieron crear la Federación de Asociacións de Veciños de Vigo, que llevaría el nombre de Eduardo Chao, tras barajarse otros nombres, como Antonio Palacios y Cachamuíña. La figura del republicano fue considerada idónea para encabezar la federación vecinal debido a su honestidad y al trabajo y amor que demostró por Vigo durante su vida.