Hemeroteca | Vilagarcía estrena su piscina climatizada

Antonio Garrido Viñas
antonio garrido VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

La piscina de Vilagarcía está en pleno proceso de ampliación
La piscina de Vilagarcía está en pleno proceso de ampliación MARTINA MISER

Fue una inversión considerable y un proyecto que generó controversia por los retrasos. Como ejemplo, la instalación se inauguró en septiembre de 1993, pero los ciudadanos no la disfrutaron hasta febrero de 1994

10 feb 2026 . Actualizado a las 12:14 h.

La piscina climatizada de Fontecarmoa ocupa desde hace años un lugar destacado en la hemeroteca local de Vilagarcía como uno de los proyectos deportivos más esperados y, al mismo tiempo, más dilatados en el tiempo. Su origen se remonta a finales de la década de los ochenta, cuando el Ayuntamiento anunció la necesidad de dotar al municipio de una instalación cubierta que permitiese la práctica de la natación durante todo el año, dando respuesta a una reivindicación histórica de clubes deportivos, centros educativos y usuarios particulares.

Desde sus primeras menciones en la prensa, el proyecto fue presentado como una infraestructura estratégica para la promoción del deporte base, la salud y el ocio, así como un complemento esencial para el complejo deportivo de Fontecarmoa. A lo largo de los años, las informaciones fueron recogiendo los distintos pasos administrativos necesarios para su ejecución, desde la redacción del proyecto hasta la firma de convenios de financiación entre la Xunta de Galicia, la Diputación de Pontevedra y el Ayuntamiento de Vilagarcía.

La adjudicación de las obras y el inicio de los trabajos supusieron un nuevo foco de atención mediática, especialmente en lo relativo a los plazos de ejecución. Las sucesivas modificaciones del proyecto inicial y la introducción de mejoras técnicas, como cambios estructurales en la cubierta o en los sistemas constructivos, fueron incrementando el presupuesto previsto hasta alcanzar los 212 millones de pesetas (1.273.000 euros), una cifra que también generó debate político y social.

Una de las grandes curiosidades de la infraestructura llegó con su apertura. La inauguración oficial del edificio, celebrada el 28 de septiembre de 1993, fue un acto de carácter institucional que simbolizó la finalización de las obras, pero que no se tradujo en una apertura inmediata al público. Este desfase entre la inauguración y la puesta en funcionamiento real de la piscina dio lugar a críticas reiteradas y a un creciente malestar entre colectivos ciudadanos, que veían cómo la instalación permanecía cerrada pese a estar formalmente concluida.

En este contexto, el debate informativo se intensificó con las denuncias del Bloque Nacionalista Galego, que cuestionó tanto el retraso acumulado como el estado de las instalaciones. Informes técnicos y declaraciones políticas pusieron el acento en cuestiones relacionadas con la seguridad, la depuración del agua y la falta de equipamiento básico, trasladando la discusión desde los plazos y la inversión hacia la responsabilidad de garantizar un servicio público seguro y de calidad. Todo se aceleró en el mes de febrero de 1994, cuando el entonces alcalde, Javier Gago, anunció que la instalación se abriría el pública a finales de mes. Sin embargo, aún habría un retraso más porque la falta de conexión de la energía eléctrica varió la apertura un par de días más. Finalmente, sí abriría la instalación y con los siguientes precios: 350 pesetas por hora para adultos (2,10 euros) y 200 pesetas (1,2 euros) para niños de hasta 10 años. También se ofertaron abonos de 20 baños y cursos mensuales con tarifas de 3.900 pesetas (23,45 euros) para adultos y 2.900 (17,43 euros) para niños.

Más de treinta años más tarde la instalación sigue abierta —ahora con el nombre de Celestino Brianes— y está en pleno proceso de ampliación. Una ampliación que es uno de los proyectos más ambiciosos de cuantos el Concello de Vilagarcía ha activado en el presente mandato. Construir el nuevo edificio que albergará un vaso de 25 metros y seis calles, con un graderío de 216 asientos, costará 3,2 millones de euros. El presidente de la Diputación de Pontevedra, el popular Luis López, y el alcalde de la ciudad, el socialista Alberto Varela, firmaron un convenio en marzo del año pasado por el que la institución provincial destinaba 1,1 millones de euros a esta importante actuación. Ravella explicó entonces que la ejecución de la iniciativa estaba garantizada desde el primer momento, gracias al préstamo de 4,9 millones que la capital arousana obtuvo en su momento, pero que, no obstante, siguió buscando financiación.