Manuel Fontán peleará plaza en los Juegos de Los Ángeles con el bronce olímpico Diego Domínguez

Pablo Penedo Vázquez
Pablo Penedo VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

RFEP

El vilanovés y el madrileño trasladan su amistad personal al C2 500, con el primero mudándose a Mallorca y ambos aplazando su entrada en el Ejército del Aire para priorizar su reto deportivo

02 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

«O obxectivo está claro: clasificarme para os Xogos Olímpicos de Los Ángeles 2028». Con esta contundencia se manifestaba a finales del verano del 2024 Manuel Fontán, canoísta vilanovés del Náutico O Muíño de Ribadumia, tras completar la mejor temporada de su carrera deportiva con cinco podios internacionales. Campeón de Europa y subcampeón del mundo sub-23 en C2 500 en dicho año con Martín Jácome, Fontán volvió a formar tándem en el 2025 con el pontevedrés con el objetivo de ser la tripulación titular española de la canoa doble del programa olímpico en el año de apertura del camino hacia la gran cita en la ciudad de California. Pero su cuarto puesto en el selectivo nacional relegó a Fontán al C1 500 —noveno en el Europeo y segundo en la final B del Mundial absolutos— y al C4 500, en el que se colgó la plata. En este recién estrenado 2026, el arousano pretende dar el impulso definitivo a su carrera, aliándose con la mitad de la tripulación que en agosto del 2024 llevaba al C2 500 español a la gloria en las aguas de París.

Manuel Fontán es desde noviembre el nuevo compañero de barco olímpico del madrileño Diego Domínguez, el palista del Breogán do Grove —hace unas semanas cambió su licencia por la del Fluvial de Lugo— que junto al balear Joan Antoni Moreno maravilló al piragüismo español con el bronce en su debut en unos Juegos. Varios fueron los factores que han hecho posible la unión de quienes fueron durante varios años compañeros en el grupo nacional de canoa dirigido por Melo Costa en el Centro Galego de Tecnificación Deportiva.

El primero de ellos, la estrecha relación personal que une a ambos, forjada durante la larga estancia de Diego Domínguez en el grupo del CGTD. «Diego viña moito á miña casa, sobre todo as fins de semana, cando non tiñamos adestramentos, e somos amigos», contaba esta semana Manuel Fontán. El hecho de que ambos sepan ya lo que es colgarse una medalla compartida en una gran cita internacional, subcampeones de Europa sub-23 en C2 1.000 en el año 2023, y el ansia de Diego Domínguez por enfrentarse a nuevos retos, en su caso, tras un quinto puesto en el Mundial de Milán del 2025 junto a Joan Antoni Moreno, completan la fórmula que ha reunido a ambos amigos en el mismo barco, llevando a Manuel Fontán a cambiar su base de operaciones del CGTD a la isla de Mallorca. Allí trabaja desde la primera semana de noviembre con Kiko Martín, el entrenador tras los bronces olímpicos de Sete Benavides, en el C1 200 de Londres 2012, y Domínguez y Moreno en París.

Si bien la mayoría del trabajo que han hecho hasta ahora se ha centrado en acumular carga física con sesiones en barco individual, «saimos catro ou cinco veces no C2, e as primeiras sensacións son moi boas», declara el vilanovés.

Con la vista puesta en los selectivos que entre marzo y abril abrirán las puertas de las grandes citas internacionales, Manuel Fontán no esconde la motivación de su compañero y él tras su cambio de parejas de baile: «A longo prazo, queremos estar en Los Ángeles». Sobre todo, conscientes, dice el arousano, de que «calquera C2 500 español que vaia aos vindeiros Xogos Olímpicos será opción de medalla» por la enorme calidad de la élite de la canoa masculina hispana.

La pareja aplaza su entrada en el Ejército del Aire

La amistad que une a Domínguez y Fontán llevó al primero a animar al segundo a seguir sus pasos y opositar al Ejército del Aire para conseguir un puesto de trabajo que, entre sus pros, incluye el trato preferencial a los deportistas de alto nivel para que puedan compaginar sus obligaciones castrenses con sus trayectorias en la élite del deporte. El madrileño y el vilanovés superaron a finales de julio del 2025 las pruebas teóricas y dos meses después las físicas. Con sendas plazas en la mano, ya solo les faltaba realizar el obligado período de formación militar previa de tres meses para acceder a sus respectivos puestos en el Ejército del Aire, con destino en Mallorca. El problema, explica Fontán, es que la formación los ocuparía de noviembre a finales de enero, hipotecando su preparación para los selectivos, por lo que el dúo ha optado por posponer la formación militar priorizando su proyecto olímpico.