La asociación Lamvrespas organiza su tradicional encuentro para animar la jornada de Nochebuena, que este año tiene carácter solidario porque permite colaborar con la asociación de Lucha contra el Cáncer
24 dic 2025 . Actualizado a las 16:45 h.Es día de fiesta. Y la asociación Lamvrespas decidió, un año más, poner su granito de arena para hacer disfrutar a pequeños y mayores de la jornada. Así que a las once de la mañana varios de sus integrantes se dieron cita en la plaza de O Corgo disfrazados de Papá Noel y con sus motocicletas debidamente adornadas. La cita de este año tenía también carácter solidario y allí había también una mesa de la asociación española de Lucha contra el Cáncer, para quien quisiera colaborar. Después, todas las motocicletas participantes recorrieron las calles de la ciudad.
Esta papanoelada se puso en marcha el pasado año con el objetivo de animar el día de Nochebuena en la localidad meca. Lamvrespas animó entonces a todos los interesados a concentrarse en la plaza de O Corgo para, posteriormente, realizar un paseo por las calles del municipio. No era necesario inscribirse, solo aparecer y, a poder ser, ataviado de Papá Noel. La cita fue todo un éxito y cerca de un centenar de motoristas participaron en esta pequeña concentración. Así que la asociación decidió repetirla este año.
El punto de encuentro fue, de nuevo, la plaza de O Corgo. Allí sirvieron chocolate caliente y café a todos los participantes, pero también a los que se pasaron por allí. Poco a poco, motocicletas de todo tipo se fueron concentrando. Llegaban adornadas de Navidad, como manda la tradición, y sus ocupantes vestidos del popular señor de rojo.
La novedad de este año es que los organizadores también quisieron darle un carácter solidario a este encuentro. Por eso en la plaza había una mesa con voluntarias de la asociación española de Lucha contra el Cáncer. «Queríamos facer algo solidario e falamos coa asociación e estiveron encantadas», cuenta Lino Prieto, uno de los directivos de Lamvrespas. Así que todos los que pasaron por O Corgo pudieron dejar su granito de arena.
La actividad concluyó cuando los papanoeles concentrados se subieron en sus motos e iniciaron un peculiar recorrido por las principales calles de la localidad, para sorpresa de los pequeños con los que se cruzaban. Después, cada uno se fue a su casa a celebrar la Navidad en familia. Hasta el año que viene, seguro.