De los autobuses de madera y el Simca 1000 a los coches que hablan

raQUEL COCAÑO / B.C. VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

MARTINA MISER

Aibasa celebró los 50 años del taller soplando la tarta y recordando los viejos tiempos

28 ago 2024 . Actualizado a las 16:31 h.

Aibasa cumple sus bodas de oro en Vilagarcía y lo hace por todo lo alto. Con champán, tarta decorada con el logo de la marca, con velas que no se apagaban y los cuatro veteranos de la empresa que fueron los primeros en posar para la fotografía que pasará a la historia para «recordar dentro de 50 años», dijeron al brindar. Y es que en esta fiesta de aniversario, los trabajadores más antiguos recordaban cómo era el oficio entonces, mientras que los más nuevos abrían la puerta a la esperanza de lo que viene para el próximo medio siglo. Actualmente, este taller mecánico concesionario de Peugeot lo conforman más de 15 personas y se encuentra dividido en varios departamentos, según explica la gerente, María del Carmen Galiñanes: «Tenemos en recambios una persona; en el departamento de carrocería hay seis; en mecánica hay siete; en ventas hay dos personas y en administración general somos tres personas».

Manuel Pazos Rego, empleado de la firma desde 1990, recordaba cómo era el ámbito de la mecánica cuando él comenzó en la empresa. Habla de las nuevas tecnologías como la principal diferencia respecto a sus inicios, pues «agora está todo moi informatizado e hai que pedir moita información a través de internet. Antes traballábase máis seguindo cables». La tecnología también se introdujo en lo que concierne a la reparación de las averías: «Antes eran coches moito máis sinxelos. Era un coche que te levaba, que acendías e apagabas, no que subías o portelo coa man», afirma el mecánico.

Su compañero Andrés Fernández Piñeiro, que lleva vinculado a la empresa desde el 1987, coincide totalmente con él. Recuerda la salida del primer coche eléctrico en 1995 y cómo todo se ha especializado en el campo de la electrónica: «En una carrera en la que es todo para arriba a nosotros no nos queda otra que formarnos continuamente», señala el veterano.

En el ámbito que concierne a la oficina, Marián Camaño Rey se unió a Aibasa en el año 1992, y aprecia, al igual que sus compañeros, que la informatización en las tareas de administración es lo que más ha cambiado con respecto a treinta años atrás: «Cuando entré aquí éramos cuatro o cinco en la oficina y utilizábamos un ordenador para todos, porque hacíamos todo muy manual. Ahora somos menos gente, pues estamos dos o tres personas, y cada uno con un ordenador o más».

Una de las fotos históricas del taller que rescató la empresa
Una de las fotos históricas del taller que rescató la empresa

En otros departamentos se repite el esquema. «En el tema de ventas, en el tema comercial, antes se hacía todo a mano. Hoy está todo informatizado, lo haces a través de un programa informático. Hace años enseñabas los coches in situ y ahora los puedes vender a través de la aplicación», explica Francisco José Maneiro Vidal, que trabaja en la empresa desde el año 1989. Y María del Carmen Galiñanes —que se sumó a la familia de Aibasa en 2011—  también ha sido testigo del cambio de los tiempos, en la forma de trabajar y en la industria: «En la imagen de marca, pues el logo es distinto, y en la forma que tienen de trabajar; la empresa que yo conocí era un concesionario, ahora ya somos un servicio oficial. Hubo una reestructuración muy importante», resalta Galiñanes.

En una empresa cuya historia se remonta a 1974 hay mucha historia detrás. Sus cimientos parten de un taller de coches que regentaba José Luis Ibáñez Castro en el que se fabricaban autobuses de madera, y ante la eclosión del mercado automovilístico, se pasaron a la carrocería y, de ahí, al Simca 1000, al Chrysler y a Talbot.

En un oficio que siempre se presentó como generacional, cada vez son menos los hijos de mecánicos que trabajan en empresas como Aibasa. Además, y puntualizando que el sector del automóvil continúa siendo uno de los más masculinizados, la presencia de las mujeres en los talleres es cada vez más demandada. María del Carmen incluso resalta que a día de hoy «se las rifan» cuando llegan a trabajar de prácticas, pues las mujeres «somos muy organizadas y perfeccionistas». Además, añade la gerente, «las mujeres llegan con mucha vocación». Así que en la foto de familia del 27 de agosto de 2024 ellas sí están presentes, no como en el siglo pasado, cuando en los posados en el taller solo había hombres.