Cáritas detecta desde julio un gran incremento de personas en apuros

Antonio Garrido Viñas
antonio garrido VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

Antonio Garrido

Las necesidades económicas han dejado de ser puntuales y se prolongan cada vez más

30 nov 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Más allá de las cifras macroeconómicas con que nos martillean cada día, un barómetro perfecto de la situación del día a día que sufre el personal en estos tiempos convulsos es lo que se vive en organizaciones como Cáritas Interparroquial de Arousa. Y el diagnóstico no es muy positivo: «Desde el mes de julio hemos notado un incremento de personas que necesitan ayuda», explica su directora Mar Viqueira. Unas necesidades que van más allá de las que puede prestar la oenegé con su comedor social, y que se estiran también hacia la vivienda —con el pago de los alquileres en el punto de mira—, pero también incluso en asuntos relacionados con la salud, donde la ayuda que se presta en forma de asesoramiento se esté relevando como imprescindible. Y con un ingrediente que no invita al optimismo: esos apuros económicos son en cada vez más casos no puntuales, como sucedía antes, sino prácticamente permanentes.

La amenaza del invierno

En esta complicada situación otra negra sombra se cierne sobre los próximos meses y no es otra que la llegada del invierno y, con su aparición, la bajada de las temperaturas. «Va a haber mucha gente que no podrá encender la calefacción o alguna estufa en sus casas porque no puede pagar la bombona. Necesitamos mantas y ropa de abrigo», explica Mar Viqueira, que, pese a todo lanza también un mensaje de optimismo, porque dice que la solidaridad de quien puede ayudar también ha crecido,

Confían en que la nueva sede de la oenegé pueda estar abierta ya el próximo verano

El pasado día 21, hace poco más de una semana, arrancaron las obras de la nueva sede de Cáritas Interparroquial de Arousa. El local está situado en la avenida Rosalía de Castro, al lado de la parrillada Ruedo, y supondrá un antes y un después en el funcionamiento de la oenegé. Mar Viqueira expresaba ayer su deseo de que pueda abrirse el próximo verano. Los plazos dan porque las obras está previsto que se prolonguen durante cinco meses y medio.

Las nuevas dependencias de Cáritas, que cuentan con alrededor de 500 metros cuadrados, tendrán, además de los servicios generales y de atención, un nuevo comedor social, cocina y almacén, y aulas para la organización de cursos de formación. El comedor podrá albergar a setenta personas y en el diseño del inmueble se ha preparado de tal forma que pueda formar parte de un gran aula formativa, puesto que habrá un biombo que separará ambas estancias. «La homologaremos para poder impartir cursos en ella y lograr que algunos de los usuarios se reinserten», que es uno de los objetivos que tenemos, explicó Mar Viquiera.

De una herencia

El dinero para la adquisición del bajo llegó de la herencia de una persona benefactora, que decidió donar una importante cantidad a Cáritas Diocesanas de Santiago. A partir de ahí, el organismo decidió que la mejor opción era la construcción de una sede en Vilagarcía, porque cabe recordar que donde se ubica ahora el comedor social es un local que pertenece al patronato del asilo y, además, dista mucho de ser funcional y presenta problemas de accesibilidad.

Veinticinco años de un concierto solidario que se repetirá el sábado en el auditorio

Lo recordó Loli Piñeiro, la organizadora del evento. Muchos años, pero muchos músicos también, han pasado ya desde aquel primer concierto solidario a favor de Cáritas Interparroquial de Arousa que se celebró en 1997. Sucedió en el Salón García, con Tacho González como maestro de ceremonias y con la participación de grupos folclóricos de prácticamente todas las parroquias de Vilagarcía. Aquel estreno fue todo un éxito. Tan importante, que en 1999 dio el salto al auditorio, con diecisiete agrupaciones sobre al auditorio llegados ya no solo de la localidad arousana, sino de toda la comarca.

Veinticinco años más tarde, el concierto solidario de Cáritas recupera fuerzas tras el parón obligado por la pandemia y regresa al auditorio. Será este sábado, de nuevo en el auditorio, y en este caso con Manolo Torrente como presentador. En esta caso serán la soprano Loli Crespo y la pianista Iria Caamaño, el grupo Arosa Bay y la Banda de Música de Vilagarcía quienes se suban al escenario.

El concierto arrancará a las 19.30 y para acceder al auditorio se abonará un donativo de cinco euros. La taquilla del auditorio estará abierta el propio sábado entre las diez de la mañana y las dos de la tarde, y entre las cinco y las siete de la tarde.

Durante el concierto, además, los voluntarios de Cáritas venderán rifas puesto que se sortearán dos cestas de Navidad. Un concierto que ayudará a que las arcas de Cáritas Interparroquial de Arousa reciben un empujoncito. y, también, como apuntó Manuel Castroagudín, el cura párroco de Caleiro, para recordar que la Navidad es tiempo de solidaridad.