Varios restaurantes de la comarca han colgado ya el cartel de completo para los fines de semana de diciembre por las cenas de empresa

Antonio Garrido Viñas
antonio garrido VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

Martina Miser

Hosteleros arousanos dicen que este año los clientes han planificado sus eventos con más antelación

17 nov 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

«La empleada que contesta al teléfono está ya cansada de decir ‘no, nos queda hueco para ningún fin de semana’». La frase es de de Juanjo García, responsable del Churrasco de Rubiáns, uno de los restaurantes clásicos de Vilagarcía para celebrar las cenas de Navidad. Con tres fines de semana hábiles este año, puesto que Nochebuena cae en sábado, las peticiones para festejar las fiestas con los compañeros de trabajo, con la pandilla de amigos o con los miembros del grupo de WhatsApp se han acelerado con respecto a años anteriores. O al menos así lo consideran varios de los hosteleros consultados. Quien no se haya decidido todavía por fecha y lugar para un acto social que cada año que pasa parece que va a más debería darse prisa. Todavía hay muchos locales de restauración a los que ir, pero quizás habrá que conformarse ya con una opción menos cómoda para los comensales porque el desplazamiento sea más largo de lo deseado o porque el precio sea ligeramente superior.

En el restaurante Forniños de Cambados, por ejemplo, también han colgado ya el cartel de completo para los fines de semana de diciembre. De hecho, tienen ya lleno el aforo incluso para el día 26 de noviembre. «Este ano comezaron a chamar para preguntar antes que outros anos. Parece que a xente ten moitas gañas de festa», apuntan desde el local cambadés.

Ese interés por las cenas lo han observado también en la Arrocería A Lanzada, de O Grove. «Hemos enviado muchísimos presupuestos», apuntan, aunque, en su caso, el ritmo de confirmaciones no es tan elevado como el de sus colegas. Pese a todo, son optimistas y solamente tienen una petición, que el virus los respete y no dé más sustos.

El secreto

Juanjo García, perro viejo en el sector, confiesa uno de sus secretos, al margen de la calidad del producto y de la tradición que en estas lides tiene su establecimiento, para explicar el éxito en las reservas. «Nosotros cogemos las vacaciones durante el mes de octubre, porque sabemos que en noviembre es cuando empieza el aluvión de llamadas para preparar las cenas y hay que estar abiertos para poder atenderlas», dice.

La música es un ingrediente fundamental de estos eventos

Quien organiza una cena de empresa está acostumbrado a tener que discutir con sus compañeros que si el menú de marras es caro o si se pueden cambiar unas almejas por unos langostinos. Lo que suele ser innegociable es que el restaurante al que se vaya tiene que tener música para mover el esqueleto tras los postres o incluso antes, según como se tercie.

Los hosteleros consultados lo tienen muy claro. Puede ser con un pinchadiscos, con un dúo o un trío o con ambas cosas, pero la música no puede faltar para tener éxito entre la clientela. «Es un coste a mayores para el restaurante, pero hay que animar a la gente a que se divierta», explican desde la Arrocería A Lanzada, que aseguran que en su local estará el pinchadiscos poniendo temas «hasta que la gente aguante».

El momento de hacer caja

También habrá música en el Churrasco de Rubiáns, donde confían en que durante esas fechas navideñas haya cierta laxitud con las normas para que los clientes puedan disfrutar en todo su esplendor y los hosteleros metan algo de dinero en sus cajas para hacer hucha ante un 2023 que se prevé complicado.

Precios contenidos con respecto al año pasado o con unos incrementos muy ligeros

Uno de los grandes dilemas a los que se han tenido que enfrentar los hosteleros este año ha sido el de subir los precios de los menús cerrados de las cenas de empresa o mantenerlos pese a que sus costes han aumentado. Entre los encuestados hay de todo. Hay quien decidió mantenerlos o quien los incrementó, aunque de forma muy suave para intentar mantener a la clientela.

Entre los primeros está el Churrasco de Rubiáns. Han mantenido el precio y para poder aguantar el chaparrón ha empleado algunos truquitos. Por ejemplo, según explica Juanjo García, ser «más discreto» con el vino y ahorrar en los postres. Nada de postres individuales, será un servicio sin plato para ahorrar tiempo a los camareros. Tarta de Santiago y unos dulces navideños y listo, porque sostiene Juanjo que a esas alturas de la cena el personal está ya más pendiente de irse a bailar que de saborear el postre.

Sí han subido, pero muy ligeramente los precios en la Arrocería A Lanzada. «Hemos intentado mantenerlos, la subida no ha sido ni de un 0,5%», afirman, y apuntan que esa ligerísima subida la compensa, entre otras cosas, el enclave en el que está situado el restaurante.

También han subido los precios en el Forniños. En este caso cinco euros con relación a lo que costaban los menús el año pasado. «É un chisquiño, pero estamos obrigados a subilos», argumentan desde el local cambadés.

Una oferta, en definitiva, para todos los gustos y todos los precios la que hay en la comarca de O Salnés en las primeras Navidades después de varios años en las que parece que el covid no podrá aguar las fiestas par alivio de clientes y hosteleros.