Arousa cierra un verano en el que se resarció del parón musical del covid

Bea Costa
bea costa VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

Martina Miser

Los concellos se volcaron en programar festivales y conciertos y aún queda el Marisco

18 sep 2022 . Actualizado a las 12:02 h.

El Ameixa Rock -en la imagen- cerró ayer un verano en la comarca en el que, por fin, se pudieron recuperar los eventos multitudinarios, superadas ya las restricciones de la pandemia. Había hambre de conciertos y los concellos apostaron tanto por este tipo de propuesta que hasta las productoras se vieron sorprendidas con la demanda. «Todo el mundo quiere su festival», apuntaba en junio un empresario del sector. Y si no era un festival al uso, se buscaba, al menos, una actuación digna de un titular.

Se terminan dos meses y medio de no parar, con una agenda repleta de citas musicales que deja el listón muy alto y un buen sabor de boca entre los gobernantes. El alcalde de Vilagarcía, Alberto Varela, se pronunciaba en este sentido hace una semana, en el cierre del Revenidas. «Foi un verán cheo de actividades. Vilagarcía é un concello moi musical e seguimos tendo actividades».

No menos satisfecho se muestra el concejal de Cultura de Cambados, Tino Cordal, quien dice que la villa «estivo á altura das principais cidades galegas, colmamos as nosas aspiracións e a xente dounos os parabéns». Fue este un Albariño especial, con diez días de fiesta y un amplio cartel con nombres como los de Nicky Jam, Tanxugueiras, Dorian, Morad y Amaia, aunque la música sonó durante todo el verano, desde el festival Al Sol de junio hasta el 26 de agosto con Manu Chao en Fefiñáns.

Los concellos programaron más que nunca y los patrocinios de la Xunta y de la Diputación a través de programas del Xacobeo y el Musigal resultaron un gran apoyo.

Cambados cobró entrada en algunos conciertos (5 euros), pero la mayoría de las actuaciones fueron gratuitas, caso de los conciertos de M Clan o La la love you en el San Roque de Vilagarcía, Kiko Veneno en Meis o Roi Casal en Vilanova.

Las verbenas merecen una mención aparte y es que orquestas como el Combo Dominicano y Panorama han desatado un fenómeno capaz de arrastrar tantas multitudes como las primeras figuras del cartel actual. El Atlantic Fest y el Revenidas situaron a Vilagarcía en el mapa de los festivales de España, demostrando que los maratones de música en directo, y pagando, están de moda. También hubo mucha música en pequeño formato, y con gran éxito: el Clasclás y Ás nove na praia en Vilagarcía y Albariño no Camiño y las Sonatas en Cambados y en Vilanova son buenos ejemplos.

A ello hay que sumar la iniciativa privada, que tiene en el Náutico de San Vicente su principal referente, en la comarca y el resto de Galicia. Ya pocos artistas españoles faltan por pasar por allí y este agosto hasta Miguel Ríos tuvo ocasión de sacarse esta espinita. Allí, en O Grove, no faltaron este verano los conciertos al aire libre, aunque la traca final más sonora no llega hasta octubre, con la Festa do Marisco. Por allí pasarán desde el 29 de septiembre hasta el 11 de octubre Caballito, Dorian, Xoel López, Tanxugueiras, Budiño, Cruz Cafuné, Maika Makovski y Lila Downs.

Preparando el 2023; Cordal trabaja ya en el Albariño de Cambados

Organizar unas fiestas como las del Albariño requiere previsión, y el concejal de Cultura de Cambados, Tino Cordal, no quiere que le pille el toro. Hay unas elecciones de por medio, en mayo, y a la espera de saber si va a seguir gobernando, el edil ya se ha puesto manos a la obra, «por responsabilidade», dice. «Non quero condicionar a ninguén, pero non pode pasar o que me pasou no 2015 e no 2019. Dous meses non chegan para organizar unha festa como a do Albariño». Y si de él depende, anuncia que seguirá habiendo actividades en San Tomé y, quizás, también en las parroquias.

«Ahora se tiende a programar los conciertos no tan de noche»

b. c.

Hace más de dos décadas que Toño Caneda trabaja en el mundo de la música programando conciertos, y recuerda pocos veranos como este. Se trabajó mucho y se trabajó bien, dice. «Acabamos de salir de una pandemia y todos los concellos empezaron a programar, y la oferta cultural aún sigue. Este fin de semana hay festivales en Pontevedra, en Lugo y en Ourense», explicaba ayer. Del caos vivido el pasado verano, con restricciones y límites de aforo que cambiaban cada semana, se pasó a una normalidad que se echaba mucho de menos, aunque quizás ya nada vuelva a ser lo mismo. «Ahora se tiende a no programar tan de noche. Los artistas son reacios a tocar al mediodía, pero el concierto de Quique González (Atlantic Fest) estuvo petado por la mañana y Calamaro tocó a las ocho de la tarde y todos se fueron encantados. Es algo que ya pasaba en los festivales en Inglaterra, donde empiezan los festivales por la mañana y ves a los abuelos con los nietos todo el día en el parque. Nos llevan años de ventaja». Otro factor a tener en cuenta este verano fue el incremento que experimentaron los costes de producción. «Este año subió todo muchísimo, es todo muy desproporcionado. Desde luego, sin ayudas, no da», indica el codirector del Atlantic Fest en alusión a los patrocinios de las instituciones públicas en conciertos y festivales, ahora más necesarios que nunca.

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