Vilagarcía y el tren, una historia de amor

J. R. Alonso de la Torre VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

Tren Alvia a Madrid, en la estación de Vilagarcía de Arousa a las seis de la mañana
Tren Alvia a Madrid, en la estación de Vilagarcía de Arousa a las seis de la mañana Martina Miser

La reunión de Alberto Varela con el secretario de Transportes invita a soñar con otro convoy a Madrid

07 jun 2021 . Actualizado a las 22:00 h.

El 21 de octubre de 2018, en los títulos del Callejón del Viento, escribíamos que la sociedad civil arousana debía luchar sin desmayo para que el AVE parara en Vilagarcía. No sé si esa lucha sin desmayo fue entablada por la sociedad civil o si más bien se dejó el empeño en manos de los políticos, lo cierto es que en octubre del pasado año, Vilagarcía, y con ella O Salnés, veía hacerse realidad un empeño largamente deseado: contar con una comunicación directa con Madrid que parte de nuestra estación a las 6.06 horas y nos deja en Madrid a las 11.02 horas, permitiendo conectar con trenes a Sevilla, Málaga, Valencia o Barcelona, ciudades a las que se puede llegar a la hora de comer (a las 14.28 horas a Sevilla, 14.13 a Málaga; 13.28 a Valencia o 15.40 a Barcelona).

Este tren permite, por tanto, salir cómodamente de Vilagarcía y en unas ocho horas bajarse en las principales ciudades de la periferia española. Es verdad que el viaje es un poco caro, 60,60 euros por trayecto sin posibilidad, ahora mismo, de ninguna oferta en la aplicación de Renfe, y es cierto que la hora es intempestiva, pero la posibilidad existe y permite incluso acercarse en el día a Madrid a hacer gestiones rápidas para estar en Vilagarcía de nuevo a las 23.17 horas, viajando en un tren cómodo, sin traqueteos ni transbordos.

Para que la relación con Madrid fuera ideal, haría falta una combinación más razonable en el sentido de no tener que levantarse a las cinco de la madrugada ni llegar casi a medianoche. Necesitamos un viaje cómodo que parta de Vilagarcía un poco antes de las nueve y media de la mañana, llegue a Madrid a las dos de la tarde y el regreso sea a las 16.45 para llegar a Vilagarcía diez minutos antes de las diez de la noche.

Una combinación posible

La reunión de Alberto Varela con Pedro Saura, secretario de Estado de Transportes, a finales de junio anima a pensar que esta nueva combinación será posible. No sería lógico que se anunciara una conversación de este calibre para luego defraudar a la ciudadanía con un no. Si todo sale como se intuye, sería formidable por la comodidad que supondría para los viajeros esta relación con Madrid rápida y sin horarios intempestivos. El tren de las seis quedaría para posibles viajes rápidos de negocios (ir, reunirse, gestionar y volver) o para enlaces inmediatos hacia las grandes ciudades de Andalucía, Levante o Cataluña, donde la pujanza económica es formidable, como se puede comprobar en el caso de Málaga, convertida en polo tecnológico europeo (Vodafone, Google, TDK, etcétera). Y el tren de las nueve y media, ideal para viajes familiares y turísticos.

Vilagarcía es lo que es gracias al puerto y gracias al tren. Si cualquiera de estos dos transportes faltara, la ciudad se habría quedado en una villa sin más ambiciones ni posibilidades. Cualquier notica, positiva o negativa, que afecte a ambos instrumentos de intercambio de pasajeros y mercancías afecta de lleno al desarrollo de la ciudad.

Las noticias sobre los esfuerzos que se hacen en las ciudades de España para contar con comunicaciones ferroviarias eficaces copan las portadas de los diarios locales y regionales. Quedarse fuera de los avances en los medios de transporte es estancarse, perder pujanza económica y atractivo para vivir y trabajar. No es lo mismo subirse en un tren en A Escardia relajadamente y no tener que hacer transbordos hasta la estación término que tener que cambiar en Santiago, metiéndose en el trajín y el fragor provocado por los miles de viajeros que se mueven por la estación compostelana cada día.

Recuerdo que el expreso Rías Baixas tuvo puntualmente una composición que llegaba y partía desde Vilagarcía para enlazar en Redondela con el grueso del convoy nocturno a Madrid. Fue un detalle puntual de Renfe, en verano y de manera tan provisional que desapareció a principios de los 80 y nunca más se supo, pero recuerdo aquellos vagones llegando a Vilagarcía con veraneantes que hacían aquel viaje nocturno y largo, pero directo.

Dos mil viajeros diarios

En el haber de Vilagarcía para plantear la necesidad e idoneidad de más trenes directos a Madrid y desde Madrid está la pujanza de nuestra estación, oscilando entre la quinta y la sexta con más viajeros de Galicia: redondeando, 2.000 diarios, que son muchos viajeros.

El 15 de septiembre de 1873, llegaba a la vieja estación situada frente a la playa de Compostela, el primer convoy ferroviario en la historia de Vilagarcía de Arousa. Quizás no se percibiera en aquel momento, pero aquel viaje estaba marcando un hito histórico en la historia de la ciudad. Tras el ferrocarril llegaron los talleres de Renfe, el colegio de aprendices de Bamio, el ramal al puerto y un empuje inaudito al desarrollo de la ciudad.

A mediados de los 80, cerraba el colegio de Bamio. En 1992, cerraban también los talleres de Renfe, pero el ferrocarril siguió siento tan decisivo para la ciudad que el trayecto Vilagarcía- Santiago se ha convertido en el tercero más utilizado de Galicia. Ahora falta la guinda de esta nueva comunicación con Madrid para que el tren y Vilagarcía continúen juntos en esta enriquecedora historia de amor ferroviario.