Loliña, el templo que encumbró la cocina del mar de Galicia, se despide tras 82 años

El legendario restaurante de Carril cierra sus puertas ante la ausencia de una cuarta generación que tome el relevo en sus fogones y el hartazgo de la pandemia


vilagarcía / la voz

«Mentiría si dijese que el coronavirus no ha tenido nada que ver con esta decisión, porque podía haber seguido todavía un tiempo, pero la verdad es que la suerte estaba echada». José María Fresco Bóveda ha desviado el número del restaurante a su teléfono personal para poder descartar reservas y dar la noticia sin intermediarios a su amplísima clientela. El restaurador, miembro de la tercera generación de una saga irrepetible, confirma, entre tranquilo y apesadumbrado, lo que en Vilagarcía se daba por hecho desde hace meses. Loliña, el restaurante que desde 1939 cocinó para encumbrar la gastronomía gallega, un verdadero templo del marisco y el pescado de las rías, echa el cierre y lo hace de forma definitiva. Sin paños calientes ni fórmulas de componenda. José María se jubila tras 42 años encendiendo a diario los fogones. Su hija no continuará con el negocio, y él, que se confiesa agotado psicológicamente por los efectos de la pandemia y la forma en la que está siendo tratada la hostelería, prefiere decir adiós y conservar el recuerdo de un nombre legendario antes que arriesgar su prestigio en otras manos.

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Loliña, el templo que encumbró la cocina del mar de Galicia, se despide tras 82 años