En busca de 3.500 euros para llevar bicicletas y biberones a Guinea-Bisáu

Bea Costa
bea costa VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

Cedido

La asociación Furgoneta Solidaria emprende una campaña para la recogida de material en la Red

04 may 2021 . Actualizado a las 09:16 h.

Furgoneta Solidaria es mucho más que un vehículo con capacidad de carga. Es un proyecto que lleva asistencia sanitaria, agua y educación a Guinea-Bisáu, que crece cada año. El alma máter es la enfermera Natalia Rodríguez Arias, que hace una década decidió completar su formación en enfermedades tropicales sobre el terreno; aquella odisea cristalizó en la creación de una asociación que toma su nombre de aquella primera furgoneta en la que recorrió los 6.000 kilómetros que distan desde Europa al país africano, y el vehículo acabó quedándose pequeño.

Para este verano están preparando un tercer envío con medicinas, material escolar (excepto libros); complementos para bebés que pueden ir desde una cuna plegable hasta un biberón, y, por primera vez, bicicletas. Es una buena forma para darle otra vida a esas bicis que están guardadas en los trasteros por viejas o porque se quedaron pequeñas y que para los guineanos son verdaderos tesoros, sobre todo si están en la selva y viven un una aldea remota.

La llamada ha obtenido una respuesta que empieza a desbordarlos, señala Iria, una cambadesa que formará parte de la expedición que prepara Furgoneta Solidaria. Junto a ella viajarán un médico, cuatro enfermeras y un manitas que tan pronto arregla un enchufe como abre un pozo.

Quienes quieran colaborar solo tienen que llamar y la asociación se encargará de recoger el material a domicilio. Pero enviar un contenedor desde Galicia a África no es gratis, cuesta unos 3.500 euros que no tienen, de modo que se corre el riesgo de tener que dejar las bicicletas, los antibióticos, los termómetros y los lápices en tierra. El proyecto para este 2021 tiene un presupuesto de 18.000 euros, una cantidad con la que Natalia hace virguerías porque permite, además de enviar un contenedor, ampliar el dispensario médico que tienen en Gambasee, canalizar hasta allí el agua del pozo que la propia asociación abrió hace unos años y comprar fármacos en el país. En ello tiene mucho que ver Djarga, su colaborador sobre el terreno que sabe comprar y tratar con los guineanos a precios de allí para los bolsillos de aquí. Con todo, no es suficiente.

De momento solo han logrado reunir 10.000 euros y si no se llega hasta los 18.000 habrá que prescindir de alguna línea de actuación. En Furgoneta Solidaria están acostumbrados a trabajar siempre al límite, así que Natalia no descarta que en cuestión de semanas llegue esa donación imprescindible para poder cargar el contenedor y llevarlo a su destino. «Siempre andamos pelados de tiempo y de dinero», explica la enfermera.

Desde el Ministerio de Asuntos Exteriores de Guinea-Bisáu -Natalia conoció a la hoy ministra en una peluquería- le dan de plazo hasta junio para desembarcar el material, de modo que queda poco tiempo. Hace un par de semanas empezó la campaña promocional en redes sociales y se habilitaron otras vías: furgoneta.solidaria@gmail.com, enviando un wasap al 629 050 815 o a través de sus cuentas de Facebook e Instagram.

Furgoneta Solidaria no solo llega cargada de regalos. Además, garantiza la atención sanitaria as 900 personas que habitan las veinte aldeas de Gambasse gracias a la contratación de un médico de la zona que visita el consultorio una vez por semana.

La precariedad es absoluta, pero, poco a poco, han conseguido habilitar un espacio en el que atender las dolencias básicas y hacer un seguimiento a la población. Además, han reconstruido un centro de niños desnutridos de Bafatá y su sistema de apadrinamiento permite que 25 niños pueden ir a la escuela y desayunar en Mansoa y siete chicos estudiar en la universidad, gracias a unas cuotas de 25 y 50 euros al mes, respectivamente.