Sin reservas, calendario ni Internet: el calvario de un hotel de 70 habitaciones

Bea Costa
bea costa CAMBADOS / LA VOZ

AROUSA

Martina Miser

El San Marcos debe lidiar con la pandemia y otros problemas de logística

11 mar 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Si a los problemas derivados de la pandemia se suman contingencias de carácter logístico, la reapertura de los hoteles en primavera se presenta complicada. Es el caso del San Marcos (Ribadumia), que lleva dos semanas sin Internet ni línea de teléfono fija -ayer por fin recuperó el servicio- debido a una avería en la instalación de telefonía de la parroquia de Sisán. Pasaron por esta situación en enero y el 22 de febrero volvieron a verse sin conexión. La empresa se cansó de llamar a su compañía en busca de una solución sin ni siquiera recibir respuesta, eso sí, el día 1 recibió el correspondiente recibo del mes «a cuyo pago hacemos frente, no sin poco esfuerzo, si no queremos que procedan a cortar la línea», según explica el gerente del hotel, Marcos Crespo.

Esta, que es una de tantas incidencias que sufren los usuarios a diario, para un hotel que depende del teléfono y de Internet para reflotar el negocio representa una pequeña tragedia «Nuestro teléfono fijo está publicitado en todas las plataformas de reservas, en nuestros folletos, en redes sociales, en las guías de viajes, en las agendas de nuestros clientes... nos están llegando correos de agencias y turoperadores diciendo que hay muchos potenciales clientes queriendo llamar para reservar y que desisten y buscan otras opciones por creer que ya hemos cerrado». Y lo peor de todo es que, aunque el lunes por la noche se restableció el servicio, no hay garantías de que no vaya a producirse una nueva avería, según explica Crespo a tenor de la conversación mantenida con los operarios que atendieron la incidencia.

Con esta losa afronta el San Marcos la batalla que le queda por delante para planificar la reapertura. Sus esperanzas están puestas en el 9 de mayo, día en que concluye el estado de alarma decretado por el Gobierno, pero nadie está en disposición de garantizar cuándo se podrá retomar una mínima normalidad en el sector. Todas son incertidumbres. Pese a ello, no falta quien está ya buscando hotel para sus vacaciones y un comedor para el banquete de boda o de ese bautizo que quedó pendiente por la pandemia. En el San Marcos, no hay reservas ni se trabaja con fechas cerradas, pero sí están atendiendo numerosas consultas con la expectativa de poder abrir sus comedores y sus habitaciones a finales de mayo.

Ese será un día para celebrar, y de mucho trabajo también, pues la reapertura de un hotel de estas características -70 habitaciones-, cerrado desde el mes de septiembre, no es una cuestión sencilla. Hace meses que no se ventila, no se enciende la calefacción ni el aire acondicionado ni se conectan los frigoríficos y las cocinas; es necesaria una puesta a punto a lo grande, lo cual obliga a contratar un servicio de mantenimiento y lavar y planchar todas las sábanas, toallas, manteles y demás textil que mueve un establecimiento de este tipo.

Cuarenta años de trayectoria

En sus cuarenta años de historia, el San Marcos nunca había estado tanto tiempo cerrado y eso obliga a implementar nuevos protocolos de actuación, que incluirán las medidas higiénicas y de seguridad frente a la crisis.

El empresario prefiere no echar cuentas porque el zarpazo de la pandemia se traduce en demasiados dígitos. Pero lamentarse no arregla nada y ahora el objetivo es que el 2021 sea mejor que el 2020 pues, aunque los hoteles estuvieron abiertos en verano, el turismo que recibió O Salnés no repercutió en la misma medida en los hoteles que en la vivienda turística o la restauración, argumenta Crespo. La clave, apunta, es recuperar la libertad de movimiento pues los hoteles no son viables económicamente con las fronteras que implican los cierres perimetrales.