Durán justifica que no se haya invitado a Fátima Abal a la reunión del Umia y dice que tiene celos

Bea Costa
b. c. VILANOVA / LA VZ

AROUSA

Martina Miser

«Les molesta que nos reunamos con la Xunta para conseguir inversiones para O Salnés», afirma

11 mar 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

La reunión del lunes entre el delegado de la Xunta en Pontevedra y los alcaldes de Ribadumia y Vilanova para abordar el problema de los vertidos contaminantes al río Umia sigue trayendo cola. El martes eran la alcaldesa de Cambados y la ejecutiva de Somos Ribadumia los que criticaban la ausencia de un representante del Concello cambadés en este encuentro.

Fátima Abal habló de falta de respeto institucional por parte del delegado territorial y expresó su extrañeza por el hecho de que ni a ella ni a la Mancomunidade do Salnés se las hubiera invitado -cuando su municipio está directamente afectado- y sí al alcalde de Vilanova. Por su parte, Somos Ribadumia carga las tintas contra el alcalde David Castro, a quien acusan de «enredar e seguirlle o xogo a Durán».

El perro del hortelano

El regidor vilanovés no tardó en responder acusando a la alcaldesa de Cambados de moverse por «celos y caprichos» y de «entrometerse e intentar entorpecer las legítimas gestiones» de Vilanova y Ribadumia. «Son como el perro del hortelano, ni comen ni dejan comer. Les molesta que nos reunamos con la Xunta para conseguir inversiones para O Salnés, en este caso por un tema fundamental como el saneamiento, pero ellos no mueven ni una hoja y tienen completamente abandonado el tema».

«David y yo le planteamos esta cuestión a Luis López en su visita a nuestros concellos. El delegado decidió juntarnos en una misma reunión ya que el tema era el mismo y nos pareció acertado su criterio, porque así avanzamos más», señaló Gonzalo Durán.

Obras

En dicha reunión se acordó solicitarle a Augas de Galicia que ejecute las obras necesarias para acabar con los vertidos en la zona de O Piorno, un punto negro en el que, recurrentemente, rebosa el aliviadero de la red de saneamiento dejando un manto de contaminación en las aguas que frecuentan los piragüistas de Ribadumia, que se han convertido en los guardianes del río. Esta actuación fue reclamada hace años por la mancomunidad, pero el tiempo pasa, y sigue sin ejecutarse.