El puente que pudo haber sido y (mejor) no fue

El pleno de Vilagarcía rechazó hace 29 años la intención de la constructora que quería urbanizar Cortegada de construir un paso hacia la isla, hoy parque nacional. El asunto no quedó ahí y llegó hasta el Tribunal Supremo

Mucho se habla ahora de las desavenencias en algún gobierno de coalición, pero está todo inventado. Para buenos cristos entre socios solo hay que viajar hasta la Vilagarcía de los 90. Ahí no había problema en cantarse las cuarenta y si era en un pleno, todavía mejor. Y el pleno del último día de febrero de 1992 no era uno cualquiera. Se debatía la intención de la empresa que quería urbanizar Cortegada de construir un puente hasta la isla. Con un evidente clamor social en contra, un centenar de personas acudieron a la sesión plenaria.

Tomó la palabra Roxelia Diz, la portavoz de la comisión Pro- Cortegada, que hizo un perfecto resumen del recorrido histórico de la situación hasta aquel momento. Lo inició en 1907 con la formalización de la donación a Alfonso XIII «e a expulsión dos veciños da illa», dijo; prosiguió en 1978 con la venta de don Juan de Borbón de la finca Confurco, luego con el convenio PSOE-PC con la empresa, y la aprobación del PGOU, con una disposición transitoria por la que se concedía a la empresa un plazo de dos años para empezar a desarrollar el convenio. «Somos conscientes de que os problemas fundamentais que ameazan á illa seguen aí. E vostedes, estamos seguros, agora mesmo non queren mollar o cu dicindo publicamente diante dos veciños que é o que realmente queren para a illa de Cortegada», le espetó a los miembros de la corporación municipal.

Los portavoces se lanzaron unas cuentas puyas, con especial dureza entre el alcalde Javier Gago (PSOE) y el concejal de Rural Xurxo Abuín (BNG), que llegó a decir que existía animadversión entre determinados miembros socialistas del grupo de gobierno hacia los miembros de la comisión Pro-Cortegada. Esto en un pleno y con un centenar de personas a solo unos metros. Ríete tú de Echenique y sus tuits.

El pleno no fue muy largo porque en el fondo, aunque las formas no lo hicieran parecer, estaban todos de acuerdo. La corporación aprobó por unanimidad mostrarse en contra del proyecto, pero el asunto no quedó ahí.

No fue hasta el mes de diciembre del año 2004, es decir doce años después de aquel bronco pleno, cuando el Tribunal Supremo desestimó por completo las pretensiones de Cortegada S.A. Un par de años antes, en el 2002, el Congreso creó el parque nacional Illas Atlánticas, con la isla de Cortegada. Sin embargo, las actuaciones de la empresa para intentar revertir la protección de este emblemático espacio arousano aún coleaban en ámbitos judiciales.

La sentencia del Supremo denegaba un recurso de casación contra un dictamen anterior de la Audiencia Nacional. En él, se ratificaba el acuerdo del Ministerio de Medio Ambiente de denegar a la inmobiliaria la ocupación de los terrenos públicos necesarios para la creación del puente. El fallo era contundente y resaltaba que «el riesgo probable de producir una agresión al entorno costero, y la inadecuación del uso a una respetuosa ordenación del mismo, han de ser consideradas razones más que suficientes para denegar una concesión de realización de obras que pudieran llevar estos efectos». Javier Gago, que seguía en la alcaldía, pedía a raíz de esa sentencia que la Xunta y el Estado retomaran la iniciativa para reintegrar la isla al patrimonio público, e instaba a la firma a negociar su venta.

En julio del 2006 se hizo pública la propuesta de su adquisición; en noviembre se declaró la iniciativa de utilidad pública y la ocupación de los bienes fue en enero del 2007. Un lento camino que culminó en agosto de aquel año, cuando volvió a ser pública, cien años después.

Illas Atlánticas o «xuntos máis fortes»

serxio gonzález

Un desembarco en Cortegada escenifica la candidatura conjunta del parque como patrimonio de la humanidad

Existe, en Vilagarcía, una cierta tradición de desembarcar en Cortegada cuando se quiere transmitir algún mensaje. Lo hicieron Gago y Cuíña en su día para anunciar la expropiación del extraordinario espacio carrilexo. Repitieron el gesto Dolores García y Touriño cuando aquel proceso culminó. Ayer fueron el actual alcalde de la ciudad, Alberto Varela, y el conselleiro de Cultura, Educación e Ordenación Universitaria, Román Rodríguez, quienes cruzaron el canal de Carril y pisaron arena para dar cuenta de un momento que el regidor socialista calificó de histórico: 110 años después de haber sido arrebatada a sus habitantes, la isla emprende el camino en pos de su declaración como patrimonio de la humanidad junto al resto de los archipiélagos que componen el Parque Nacional das Illas Atlánticas.

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