Mortandad masiva de marisco en Carril: el efecto de las lluvias aflora en la playa

Bea Costa
Bea Costa VILAGARCÍA

AROUSA

Primero se perdió la almeja babosa y ahora, también, la japónica y el berberecho, según informan desde el sector

01 mar 2021 . Actualizado a las 08:01 h.

Dicen que una imagen vale más que mil palabras y la estampa que dejan los viveros de marisco de Carril en este espléndido día de sol no dejan lugar a dudas. Un manto blanco de conchas cubre los parques de cultivo y las autorizaciones de marisqueo a pie. Días atrás ya se había percibido la mortandad de almeja babosa, pero parece que tampoco se han salvado ni la almeja japónica ni el berberecho.

Según explican desde el sector, el motivo es el descenso de la salinidad que registró el agua de mar como consecuencia de las abundantes precipitaciones caídas durante los meses de enero y febrero. Ha llovido sin tregua y esto le sale caro a quienes se dedican a cultivar marisco. Entre la playa de A Compostela y la isla de Cortegada se despliegan un millar de viveros y de zonas de producción natural que se han convertido en un cementerio de bivalvos. El presidente de la agrupación de marisqueo a pie, Rolando Vidal, ya habla de solicitar a la Consellería do Mar algún tipo de ayuda, mediante la fórmula del cese de actividad, para paliar las pérdidas económicas derivadas de la mortandad de marisco. La agrupación acaba de sembrar un millón de unidades de babosa y ha invertido 60.000 euros en cría de japónica que en la agrupación dan por perdidos.

Desastre en Cabo de Cruz al hallar las mariscadoras todo el bivalvo moribundo

A. Gerpe, M. Gago, L. C. Llera

Tras haber pasado un mes en blanco porque ante la sucesión de temporales y la entrada de agua dulce en la ría decidieron no remover el bivalvo con el fin de que resistiese, las mariscadoras de a pie de Cabo de Cruz se llevaron ayer una desagradable sorpresa. Después de que la playa de Barraña acabara sembrada de molusco tras el vendaval del pasado fin de semana, el colectivo había depositado en Mañóns todas sus esperanzas de retomar la actividad. Se trata de un banco más resguardado y confiaban en que, al no haber removido la tierra durante semanas, el marisco estuviera en buenas condiciones.

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