La crisis del covid-19 dispara la demanda para llevar tiendas y negocios a internet

Las restricciones y las ayudas lanzadas desde la Administración impulsan a muchos pequeños empresarios a dar un paso hacia el mundo digital


vilagarcía / la voz

«Ha hecho más el covid por la transformación digital, que todas las estrategias desplegadas por la Administración en los últimos años». Santiago Paz, de la empresa Dos Espacios y vicepresidente de Pymes en el Clúster TIC de Galicia, pronuncia cada una de las palabras de esa frase con la rotundidad de quien habla de su realidad diaria. Hasta su empresa, dice, llegan solicitudes constantes de información. Empresas y comercios que, o bien quieren crear su página web, o darle un empujón definitivo a una plataforma que ya tenían pero que no se habían tomado demasiado en serio, o mejorar aún más las herramientas de las que ya disponen.

Lo cierto es que la demanda de páginas web, espoleada por las líneas de ayuda habilitadas por la Administración, ha crecido. Lo han detectado casi todas las empresas consultadas por La Voz. «A verdade é que nótase máis interese por dixitalizar os negocios, a xente anímase máis», explica José Manuel González, de Imaxina (O Grove). A su puerta llaman, sobre todo, «comercios que teñen posibilidades de vender fóra. As tendas e comercios pequenos teñen que pensalo máis; para entrar neste terreo, ou ofreces mellores prezos, ou ofreces un mellor servizo», dice. O, simplemente, ofreces algo diferente, con sello de origen. Así que no es de extrañar que negocios que comercializan mariscos o vinos estén subiéndose al carro de las páginas web.

Además de diseñar esas páginas web, Imaxina también es la responsable técnica de MercanoGrove, el market place puesto en marcha para el pequeño comercio meco. Casi medio centenar de negocios se han sumado a esta iniciativa, que funciona a modo de un escaparate «para que a xente coñeza os produtos e as ofertas que tés», explica José Manuel González. La iniciativa arrancó con cierta timidez: su lanzamiento coincidió con la campaña navideña y eso hizo que muchos comerciantes no encontrasen tiempo para llenar su página de información y propuestas. Sin embargo, en las últimas semanas el proceso ha ido ganando velocidad. «O feito de que teñan que cerrar ás seis da tarde pode estar influíndo; moita xente dedica ese tempo que non pode estar coa porta aberta para poñerse ao día».

La realidad del comercio

A fin de cuentas, la realidad del pequeño comercio no siempre encaja con la realidad de Internet y de sus exigencias, que las hay. Muchos comercios no tienen detrás más que a un autónomo que no siempre dispone del tiempo necesario para atender su tienda digital. «Porque es otra tienda, otro negocio», explica Marcos Fernández, de Servicios de Márketing Argidomin. «Hacer una web es como abrir una segunda tienda. Exige estar pendiente todos los días, generar contenido, trabajar para posicionar la página... Hay mucha gente que se está metiendo en esto y que se van a dar un batacazo», explica. «Ni una web es algo que se mantenga solo, ni es algo que vaya a dar resultado en menos de un año», señala.

Santiago Paz hace hincapié en la misma idea: también en Internet hace falta tiempo para madurar los proyectos. En cualquier caso, la crisis del covid ha dejado en evidencia que «quienes tenían una estrategia digital y los deberes hechos, están soportando mejor el cierre perimetral. Los que no habían hecho nada, se encontraron sin forma de canalizar sus productos hacia el mercado».

«Mucha gente decide hacer una web sin tener claro todo el trabajo que le va a exigir»

Marcos Fernández reconoce que son muchas las llamadas que recibe de personas ansiosas por poner en marcha páginas web para sus negocios. Ven en Internet una salida a la crítica situación que atravesamos. «Pero la mayoría no tiene claro todo el trabajo que eso les va a exigir», explica Marcos. Él invierte mucho tiempo en informarles de la realidad. «Yo soy autónomo y sé lo duro que es sacar adelante un negocio. No me gusta animar a la gente a que haga cosas que le van a suponer un desembolso si es que no les van a funcionar». Porque el comercio electrónico tiene muchas implicaciones. Para empezar, es necesario tener en cuenta cuestiones como «los contrato con empresas de logística, para el transporte, y con los bancos para habilitar sistemas de pago». Y luego, trabajo. Mucho trabajo. «Porque con una web sales a competir con el mundo. Tienes que conseguir posicionarla, y eso lleva su tiempo y exige muchas horas de trabajo». Hay que disponer de fotos, de buenos textos que las acompañen, y de redes sociales a través de las que darles difusión. «Las redes sociales son como un escaparate en una calle principal. Para algunos negocios, puede ser una buena solución abrir un canal en Facebook o Instagram. Puede ser un buen principio antes de meterse en una web, que hay que promocionar y trabajar mucho». Así que, antes de lanzarse a por ella «hay que pensárselo. A mí me duele crear una web y que al cabo de un año la dejen abandonada».

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