Condenan al Sergas al pago de 25.000 euros a un paciente que sufrió gangrena testicular

Sanidade, que solo admitió un fallo informativo en la vasectomía practicada en Hospital do Salnés, pretendía zanjar la indemnización con nueve mil euros


vilagarcía / la voz

En su sentencia, el propio Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 1 de Santiago admite la dificultad de calcular el daño moral que la pérdida de un testículo le ha provocado a un vecino de Vilagarcía que en marzo del 2015, con 34 años, se sometió a una intervención de vasectomía con resultados catastróficos en el Hospital do Salnés. En cualquier caso, el tribunal, que acaba de emitir su fallo, multiplica por tres los nueve mil euros en los que el Servizo Galego de Saúde cifró en su momento la indemnización a la que el paciente tenía, en su opinión, derecho. Corría el mes de enero del 2018, y el Sergas respondía a la reclamación planteada por el bufete Castreje & Co Abogados admitiendo únicamente un fallo de tipo informativo, al reconocer que no había trasladado con la suficiente amplitud al perjudicado los riesgos que entraña una operación de estas características. Ahora, el contencioso estima parcialmente su recurso y eleva esta cantidad hasta los 25.000 euros.

El relato de lo ocurrido se inicia el 4 de marzo del 2015, día en el que el paciente es intervenido y recibe el alta médica. Dos días más tarde, acude a Urgencias con dolor y complicaciones. Se le diagnostica un hematoma, frecuente por lo visto en esta clase de operaciones, y se le envía a casa con un tratamiento analgésico, antiinflamatorio y antibiótico, hasta que un urólogo decide que debe ingresar en el hospital para controlar su evolución. Sin embargo, hasta el 8 de marzo no es examinado de nuevo por un médico de Urgencias, y ese mismo día es trasladado al Complejo Hospitalario de Pontevedra, donde pasa dos veces por el quirófano. Le practican un desbridamiento, término que remite a la eliminación del tejido dañado de forma irreversible en la zona testicular.

La secuencia quirúrgica concluye en el servicio de cirugía plástica del Complejo Hospitalario Universitario de Santiago, pero las secuelas para el hombre que ha sufrido todo este proceso van mucho más allá. Para empezar, porque tuvo que ser tratado de un trastorno de ansiedad, cuando nunca había padecido un problema psiquiátrico hasta la fecha. Un cuadro que se complica debido «a las graves secuelas físicas que presenta, no solo con relación a la alteración estética de los genitales, sino también por cicatrices en la base del pene, con impotencia sexual», tal y como subrayan sus abogados, con los consiguientes efectos sobre la autoestima del paciente.

El tribunal considera probado que el documento de consentimiento que se trasladó al vecino de Vilagarcía tan solo recogía la posibilidad de una hemorragia o una inflamación. Ni siquiera se refería al riesgo de una infección, y mucho menos de la celulitis y necrosis escrotal que se manifestó y condujo a esta situación. Nada extraño, por otra parte, cuando el propio Sergas admitía este punto.

La opinión de dos peritos médicos inclinó la balanza, al confirmar que existió un retraso y que en los primeros momentos debió practicarse al paciente una ecografía y un drenaje quirúrgico del hematoma, que no se realizó hasta el 9 de marzo, y aun encima con un cierre primario de heridas que cuestiona uno de los dos médicos. Pese a todo ello, el juzgado no concluye que existiese una mala praxis en este caso. Se decanta por una «pérdida de oportunidad», de ahí que solo admita el recurso de forma parcial.

El perjudicado recurrirá el fallo por considerar que existió una mala praxis

En definitiva, el juzgado de lo contencioso se atiene a la posibilidad, imposible de contrastar a toro pasado, de que la actuación médica que los peritos echan en falta hubiese mejorado la evolución del paciente. A esta incertidumbre se refiere, precisamente, el concepto de pérdida de oportunidad. El bufete que encabeza Cipriano Castreje y representa al perjudicado discrepa abiertamente de esta conclusión, e insiste en que lo que se produjo fue un claro ejemplo de mala praxis médica en las primeras 48 horas, que resultaron decisivas. Su convencimiento se sustenta en el informe que ha elaborado un especialista en Urología, y lo llevará a recurrir este primer fallo ante el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia.

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