Unos furtivos abandonan su lancha en O Campo tras huir a toda velocidad

Fueron descubiertos por los vigilantes de A Illa mientras capturaban centollos


a illa / la voz

La oscuridad de la noche siempre ha sido aliada de los furtivos. Así quedó demostrado de nuevo este jueves, en A Illa. Los vigilantes de la OPP-20 y de la cofradía de pescadores recorrían las concesiones cuyo control les ha sido encomendado cuando descubrieron a dos furtivos en Camallón. No les extrañó tropezar con ellos, todo lo contrario: llevaban días sospechando de su presencia en la zona. Pero el barco de los vigilantes viajaba, lógicamente, con las luces encendidas. Así que los ladrones se percataron de su presencia antes de ser descubiertos, lo que les dio un margen de tiempo que aprovecharon para escapar. Encendieron el motor de 25 caballos de la pequeña embarcación roja con la que estaban trabajando y emprendieron una huida a toda velocidad.

«Entraron a todo filispín no Campo, non se mataron porque Deus non quixo», explican fuentes de la vigilancia. O Campo es un muelle complicado, lleno de piedras, muertos y barcos. Un campo minado en el que circular a toda velocidad, y a oscuras, se antoja una práctica de riesgo. Tuvieron suerte, y su peligrosa singladura acabó en el Muelle de Pau, las instalaciones situadas en las inmediaciones del Concello de A Illa. Cuando los vigilantes llegaron hasta el lugar, de los furtivos no quedaba ya ni rastro. Lo que sí estaba era la embarcación roja, cuyo folio podría estar falsificado. También hallaron el fruto del trabajo de los furtivos, que en esta ocasión habían salido a la captura del centollo: habían pescado 17,4 kilos de ese crustáceo.

Un buen lote

Se habían hecho los dos furtivos con ese lote buceando. Suele ser su modus operandi, explican desde A Illa, donde estos dos mariscadores ilegales son sobradamente conocidos por los servicios de vigilancia de la organización de productores. Estos parecen estar especializándose a la fuerza en incautar los medios de transporte empleados por esta pareja que actúa de noche. Esta vez, queda dicho, fue la lancha. Tiempo atrás, les requisaron las bicicletas con las que los furtivos se habían acercado a la costa, al punto desde el que entraron al mar, y que habían dejado escondidas. En otra ocasión fueron detectados en Una vez fueron interceptados en coche.

Los vigilantes de la OPP-20 y de la cofradía de A Illa dieron ayer parte al Servizo de Gardacostas de lo ocurrido durante la noche, y de la presencia de la embarcación abandonada en el Muelle de Pau, a fin de que se hiciese cargo de la misma. Se trata de una pequeña embarcación con un motor de 25 caballos y un folio que, según las primeras impresiones de los vigilantes, podría estar falsificado.

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