¿Por qué instrumento urbanístico se rige cada concello?

Vilagarcía prevé aprobar la revisión de su PXOM en junio, O Grove y Catoira están en fase de redacción del documento y Vilanova y Cambados renuncian a abordarlo y se rigen por las antiguas normas subsidiarias

El Plan Xeral de Ordenación Municipal (PXOM) es un instrumento fundamental para los concellos, pero a estas alturas sigue habiendo ayuntamientos que carecen de él. Es el caso de O Grove, Cambados y Vilanova, donde rigen las antiguas Normas Subsidiarias de Planeamiento Urbanístico aprobadas en el siglo pasado. Y así seguirán por un tiempo indefinido. En O Grove es una vieja asignatura pendiente que incluso generó en su día movilizaciones en la calle. El Concello lleva años inmerso en la redacción de un PXOM que, por fin, pudo someterse a exposición pública en 2019, aunque todavía le faltan varios trámites antes de ser aprobado de forma definitiva.

No es el caso de Vilanova. Allí el alcalde descarta rotundamente la redacción de un plan general porque, argumenta, este documento pone más limitaciones a la hora de construir que las normas en vigor y resulta más operativo realizar modificaciones puntuales sobre el planeamiento actual, de 1997, afirma Durán. Y ya van por la veintena de trámites plenarios en este sentido.

En Cambados se habló en varias ocasiones de redactar un PXOM, pero tampoco será en este mandato. El gobierno bipartito planifica su política urbanística partiendo de las normas subsidiarias de 1994 y con el desarrollo de unidades de gestión y planes especiales -pendientes de aprobación- para ganar suelo urbanizable en el casco urbano.

Catoira también carecen de plan general, pero en su caso no debería ser por mucho tiempo. El documento está redactado, pasó los trámites de informes sectoriales y de exposición pública y ya solo queda pendiente su aprobación definitiva por el pleno y la Xunta. El alcalde, Alberto García, espera zanjar este tema durante el presente mandato.

Los demás concellos disponen de PXOM ya hace años y en el caso de Vilagarcía está inmerso en su revisión para adaptarlo a la nueva realidad normativa y a las necesidades urbanísticas del municipio. Una década después de haber iniciado el proceso y de un sinfín de avatares de por medio, la intención del gobierno local es presentarle el documento a la oposición en las próximas semanas para que puedan examinarlo antes de llevarlo a pleno, trámite que Alberto Varela espera cumplimentar antes de junio.

Los demás concellos dan por bueno el plan general en vigor, aunque eso no quiere decir que no vayan a introducir cambios en el mismo. De hecho, en Valga acaban de dar luz verde a la modificación puntual número 1, que permite ampliar las instalaciones de la empresa Extrugasa, y están inmersos en otros dos procedimientos similares.

En la vecina Pontecesures esperan poder abordar una operación similar más pronto que tarde para dar respuesta a las necesidades de suelo que tiene Nestlé. Eso no quiere decir que el alcalde descarte la creación de un polígono industrial en el municipio, aunque este proyecto se antoja más a largo plazo. Lo que sí ha aprobado recientemente el pleno es una modificación puntual que permite que inmuebles que están fuera de ordenación puedan albergar negocios, lo cual podría actuar como un revulsivo para el comercio y la hostelería en la zona portuaria y en la arteria del pueblo: calles Porta de Raxoi, San Lois, Sagasta y Víctor García. «É un paso importante», señala el regidor Juan Manuel Vidal Seage, quien defiende que el PXOM debe ser un «documento vivo, porque a realidade do 2003 -fecha de aprobación del plan- é moi diferente á de agora».

Meaño es otro de los ayuntamientos que también está en fase de modificar su plan general -aprobado en el año 1999- con el objetivo de ganar suelo en el polígono industrial de A Pedreira, una propuesta del gobierno local muy criticada por los independientes de la oposición y que está en fase de tramitación.

Meis anuncia cambios en su planeamiento para el 2022, aunque todavía es pronto para plasmarlos en negro sobre blanco, según explica la alcaldesa Marta Giráldez mientras que su homólogo de Ribadumia sí está en disposición de anunciar novedades en el plan general para adaptarlo a las nuevas necesidades de las zonas de Santa Eulalia y A Carballeira. David Castro, como otros regidores del rural, se queja de la burocracia que ahoga a estos municipios en materia urbanística, «Fálase moito de potenciar o rural pero os veciños atópanse con moitas trabas administrativas para poder construír», señala. En el Concello de A Illa, de momento, no prevén cambios en su plan urbanístico.

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