Cáritas recurre al táper por Navidad, aunque no faltara la vieira ni el bacalao

Bea Costa
bea costa VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

Martina Miser

Los días 25 y 1 se cerrará el comedor social como consecuencia del covid-19

19 dic 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

En Navidad y Año Nuevo siempre hubo comida especial en el comedor de Cáritas Interparroquial de Arousa (Vilagarcía), pero este año, con el covid-19, todo es distinto. Como cualquier otro festivo, el servicio seguirá el protocolo establecido desde el inicio de la pandemia y estará cerrado -el 24 y el 31 sí funcionará en su horario habitual-, pero eso no quiere decir que los usuarios queden desamparados en estas fechas.

El bocadillo y los yogures se aparcan estos días en favor de un menú con tres platos calientes. Cáritas ha comprado más de 500 táper para repartir la comida, que entregará a partir de la una de la tarde en la puerta del centro gracias al trabajo de los voluntarios que, como todos los festivos, emplean su tiempo a ayudar a quienes lo necesitan.

Las recetas no tienen nada que envidiar a las que se cocinarán en muchas casas y de ello se encargará la cocina de Cáritas y la Escola de Hostalería do Salnés que, un año más, colabora con la organización en estas fechas.

La comida de Nochebuena, presencial, será con vieira, merluza a la cazuela, lomo de cerdo en hojaldre y tartas de frutas y trufa; el día 25 se servirá en táper sopa de minestrone, langostinos, carne asada y, en bolsa, dulces propios de estas fechas; el 31 habrá de nuevo vieiras, seguido de bacalao a la vizcaína, albóndigas en salsa con patatas y tarta selva negra para irse con el dulce en los labios; y el 1 de enero toca caldo gallego, gambones, carne asada y dulces. Todo el que acuda al comedor se llevará, además, una bolsa con fruta, leche, fiambre y postres para las cenas.

La previsión es preparar unos sesenta menús, teniendo en cuenta que en estos momentos se supera el medio centenar de usuarios al día. La crisis sanitaria ha disparado las necesidades de la población y eso redunda en el comedor, donde han visto duplicado el número de comensales diarios. Ni siquiera los cierres perimetrales han supuesto un freno y las personas sin techo y transeúntes siguen acudiendo en busca de un plato caliente.

En Cáritas se han sabido adaptar a la nueva situación. «El sistema que pusimos en marcha está funcionando de una forma magnífica y no queremos cambiarlo», explica el presidente, Francisco Fernández, de ahí que se haya optado por mantener la rutina de los cierres en festivos aunque sea Navidad o Año Nuevo. El comedor funciona de lunes a sábado al 30 % de su capacidad, esto es, con solo doce mesas, y sujeto a un estricto protocolo de seguridad: con turnos y las comidas no se deben alargar más allá de las dos de la tarde para que a las tres y media quede todo desinfectado para el día siguiente. Y, por supuesto, los usuarios deben lavarse las manos antes de entrar, guardar la distancia, usar mascarilla y nada de fumar en la cola, aunque unos minutos después sí hagan corrillos y hasta compartan un cigarrillo o una cerveza en la plaza de la Constitución.

Crece la demanda por parte de los inmigrantes y también de personas que trabajaban en la hostelería y con el coronavirus se han quedado sin empleo. Para las familias que se encuentran en esta situación resulta de gran utilidad el servicio de comedor sobre ruedas, que hace más llevadera la llamada pobreza vergonzante. En estos momentos se está ofreciendo este servicio en una docena de domicilios y las dos últimas altas corresponden a personas mayores, un colectivo que está sufriendo especialmente en estos tiempos. «Hoy en día en España nadie se muere de hambre, pero de soledad sí», señala Fernández. El hecho de llevar a casa un táper cada mediodía es, en algunos casos, el único contacto que las personas mayores tienen con el exterior, y eso también alimenta.

Pagar la factura de la luz, un alquiler, la reparación de un calentador o de una nevera son otras de esas cosas que atienden en Cáritas y le hacen la vida un poco más fácil a quienes lo tienen más difícil.