La plantilla da dos días de margen a Carsa antes de abordar la huelga

La asamblea espera que la empresa reconsidere los despidos en la reunión del jueves


vilagarcía / la voz

Transcurridos diez días desde el anuncio de los quince despidos entre sus trabajadores indefinidos, las cosas en el seno de Castro Carrocera S. A. (Carsa) continúan, más o menos, como estaban. Ayer, la plantilla, reunida en asamblea por el comité de empresa, analizó la situación generada en la carrocera a raíz de la drástica decisión adoptada por la dirección de la compañía, así como el horizonte del expediente de regulación temporal de empleo que se cierne sobre ella. Ambas cuestiones acaban confluyendo, en realidad, en la misma, ya que parece lógico que, si existe una posibilidad de que esa quincena de empleados se reintegren, lo hagan al hilo del ERTE. En todo caso, los operarios apostaron por ofrecer a los responsables de Carsa un margen de dos días antes considerar si recurren a la baza de la huelga. Ese margen coincide con la segunda reunión oficial para abordar el expediente de regulación, que la empresa y el comité entablarán el jueves.

Lo que los trabajadores esperan es que la dirección se siente en la mesa de negociación con una actitud distinta a la que mostró en su primer encuentro, el viernes, en el que se reafirmó en su intención de mantener los quince despidos. Este será, en realidad, el caballo de batalla del proceso de diálogo, ya que las condiciones del ERTE son, a grandes rasgos, las mismas que contenía el preacuerdo que el comité presentó a la asamblea y la mayoría de la plantilla rechazó. Se trata de un terreno de juego que ya estaba explorado por ambas partes y que, si fracasó en la votación, fue por la propuesta de que la jornada laboral, y con ella el salario de forma proporcional, se redujese de ocho a siete horas.

El preacuerdo que no prosperó

Lo que se planteaba entonces era que la plantilla asumiese este recorte a cambio de que nadie fuese despedido. Habrá que ver cómo se pulen aquellas condiciones, ahora que hay quince expulsiones sobre la mesa. Pero no parece que existan grandes escollos sobre la necesidad y la forma de recurrir al expediente de regulación. Las diferencias, de nuevo, remiten al conflicto generado por los despidos y la solución que pueda alcanzarse.

La prioridad del comité, conformado por la CIG y Comisiones Obreras, continúa centrada en la readmisión de los quince trabajadores. De no ser así, en la reunión del viernes surgió una alternativa que ya en su momento fue empleada en la carrocera de Bamio. Se trataría de la creación de una bolsa de empleo prioritaria, que integrarían los operarios despedidos y a la que la empresa tendría que recurrir en cuanto necesitase más mano de obra. Es un modelo del que se echó mano en el pasado reciente para afrontar anteriores situaciones de crisis, y que ha permitido que algunos de los empleados que entonces vieron rescindidos sus contratos hoy sigan en la compañía.

De la respuesta que la dirección dé el jueves al comité dependerá, en buena medida, que el conflicto de Carsa pueda reconducirse sin ir más allá. Lo que la carrocera plantea es, a grandes rasgos, que el ERTE se extienda a toda la plantilla de Bamio, y que los trabajadores se vayan incorporando y retirando a medida que las necesidades de producción y los encargos lo vayan requiriendo. Con todo, a las centrales sindicales les preocupa la visión global que la compañía maneja sobre su futuro. Entienden, por ejemplo, que es preciso un modelo de producción sostenible y eficiente desde el punto de vista del consumo de energía y combustible, pues esto es a lo que tienden los concursos que los entes públicos abren para renovar sus flotas de autocares. Sin una revisión a fondo de este tipo, temen que cualquier acción se quede en un mero parche.

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