Carsa se resiste a dar marcha atrás en el despido de quince trabajadores

La plantilla decidirá el lunes en asamblea si retoma la convocatoria de una huelga


vilagarcía / la voz

Pese a las largas horas que duró el encuentro, toda la mañana, en realidad, no hay mucho que destacar sobre el contenido de la primera reunión que la dirección de Castro Carrocera S. A. (Castrosúa) y los representantes de la plantilla mantuvieron este viernes en la búsqueda de un acuerdo sobre el expediente de regulación temporal de empleo que plantea la compañía carrocera. El comité de empresa quiso, desde el primer momento, introducir en el debate la necesidad de que queden sin efecto el bloque de despidos que Carsa ejecutó la semana pasada y afectan a quince trabajadores indefinidos. De momento, los responsables de la firma se niegan a dar marcha atrás, lo que augura un ambiente poco propicio para que la negociación avance hacia un final positivo.

Los delegados de la CIG y Comisiones Obreras quedaron emplazados para el siguiente encuentro dentro de este proceso, que tendrá lugar el jueves que viene. No obstante, la plantilla tiene una cita mucho antes: el lunes, a las dos de la tarde, cuando la planta de Bamio haya retomado su actividad tras el fin de semana y concluya el turno de mañana. En ella, los miembros del comité informarán a los trabajadores de los resultados de esta reunión inicial. En especial, de la negativa de la dirección a anular los despidos. La asamblea tendrá que decidir, entre otras cuestiones, la posibilidad de retomar la convocatoria de huelga que quedó en suspenso, precisamente ante el inicio de las negociaciones sobre el ERTE.

El orden del día contiene tres puntos: el problema de los despidos y la postura de la empresa, el horizonte de la huelga y el planteamiento de la dirección acerca del expediente de regulación. 

ERTE para todos los empleados

En principio, lo que Carsa pone sobre la mesa es un ERTE temporal que deje en suspensión los contratos de toda la plantilla durante un período de dos años. Este es el cálculo que el sector maneja para la recuperación de la caída de la carga de trabajo que está experimentando, arrastrado por la crisis del coronavirus. La idea es que los trabajadores se vayan reincorporando en la medida en la que su presencia sea necesaria para sacar adelante los pedidos con los que cuente la factoría, para volver al expediente cuando concluyan los picos de actividad.

Nadie parece dudar de la necesidad de adoptar medidas de este calibre para capear lo peor del temporal que se avecina. Es más, los miembros del comité de empresa esperaban una comunicación de la dirección para iniciar el proceso negociador cuando, el viernes de la semana pasada, se encontraron con las cartas de despido. La determinación de la empresa de prescindir de los quince trabajadores provocó, en primer lugar, la paralización de la actividad de la fábrica durante aquella convulsa mañana para despertar, inmediatamente, el recurso a la huelga. Que los despidos queden sin efecto es prioritario para los sindicatos.

Los 56 contratos temporales han desaparecido

Hasta hace un par de semanas, la plantilla de Carsa estaba compuesta por 218 trabajadores. La mayoría, 135, prestaban sus servicios en la línea de producción, 27 lo hacían en las áreas de gestión, administración y logística, y 56 más desempeñaban sus tareas bajo contratos temporales. La primera decisión de la empresa fue prescindir del colectivo eventual. Si se le suman los quince despidos entre los empleados indefinidos, la carrocera habrá roto la relación laboral con un tercio de su antiguo plantel en solo unos días.

El cálculo de un autocar por operario y año, aplicado a rajatabla

El argumento que el comité de empresa plantea a la dirección de Carsa para solventar el escollo de los despidos es sencillo: si la caída de la producción pone en peligro la estabilidad de la factoría de Bamio, no tiene sentido que las consecuencias se distribuyan de forma desigual entre el colectivo de trabajadores, así que lo lógico sería que esa suspensión temporal de contratos que la empresa quiere aplicar se extienda también a los quince empleados que han sido expulsados. Habrá que ver qué sucede el próximo jueves, en la segunda reunión sobre el ERTE, pero queda dicho que, por el momento, la carrocera no contempla una opción semejante.

Lo cierto es que sorprende la fría exactitud con la que la empresa ha ejecutado este ajuste todavía sin resolver. Los cálculos que el sector maneja a la hora de garantizar la estabilidad de una producción determinada apuntan a una ratio óptima de un autocar por trabajador y año. Es decir, si la plantilla de fabricación de Carsa estaba formada por 135 empleados indefinidos, mantenerla en el 2021 exigiría contar con una cartera mínima de pedidos de 135 autobuses.

Es obvio que la caída generalizada en los encargos, que afecta tanto a las entidades públicas, una fuente fundamental de contratos, como a los clientes privados, pone en riesgo el futuro del empleo ya no en Bamio, sino en el conjunto del sector. Pero una cosa es esta constatación, y otra la aplicación de un cálculo tan drástico antes incluso de negociar: Carsa considera que el año que viene dispondrá de 120 pedidos, luego sobran 15 operarios.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
1 votos
Comentarios

Carsa se resiste a dar marcha atrás en el despido de quince trabajadores