Una empresa de seguridad privada controlará los accesos al hospital

La gerencia confirma que no hay vacunas de gripe para la población de 15 a 64 años


vilagarcía / la voz

La junta de personal del distrito de O Salnés hizo valer su peso para convocar el comité de seguridad y salud, que ayer reunió en el Hospital do Salnés a los responsables del área sanitaria con los representantes de los trabajadores. Tras cerca de hora y media, la sesión concluyó con un resultado que, a ojos de las organizaciones sindicales, resulta claramente decepcionante. «La mayoría de las cuestiones se respondieron con un sí o un no, demostrando que la transparencia no es un arte que domine esta dirección», indican los portavoces del colectivo laboral. Sí hubo algo que quedó claro frente a la reclamación de un sistema de control de accesos del que el centro médico de Ande carece desde el inicio de la pandemia: será una empresa de seguridad privada la que asuma esta función. Cae en saco roto, por lo tanto, la petición de que fuesen un celador en horario de mañana y otro de tarde quienes lo hiciesen.

«La solución de los celadores, además de resultar más económica, aportaría labores de apoyo para las personas con dificultades de movilidad que llegan al hospital, así como para la información y asesoramiento a tanta gente mayor que se confunde al tener que sacar su cita en la entrada», argumenta la junta de personal. Ese control de acceso se limitará, por otra parte, al hospital, ya que la gerencia no lo considera necesario en los centros de salud. Tampoco prosperó la petición de información concreta sobre el número de contagios entre los mir que prestan sus servicios en el complejo comarcal, ni la circunscripción rigurosa de enfermeras y celadores a los mismos servicios, un modelo de burbuja para evitar que entren en contacto con otras unidades y puedan difundir el coronavirus si se produce un contagio. En el caso de las enfermeras, porque no hay nadie en las listas, y en el de los celadores, porque, por lo visto, su área de actuación se extiende a las tres plantas del hospital,

Los paneles informativos de las diferentes centrales mostraban ayer un cartel en el que se exige el cese del equipo de gerencia del área sanitaria. Uno de los motivos es la limitación en el uso de mascarillas FFP2 para el personal sanitario. El protocolo ha cambiado, y a partir de ahora podrán emplearlas todos aquellos trabajadores que deban aproximarse a menos de un metro y medio de un paciente que deba sacarse la mascarilla; por ejemplo, en el auxilio a las comidas o las tareas de aseo. «Sucede que en resto de áreas ese condicionante de que el paciente se quite la mascarilla no existe, y no entendemos por qué aquí tiene que ser diferente», denuncia la junta.

En cuanto a las vacunas de la gripe, el área confirmó a los trabajadores que no dispone de las suficientes, y culpa de ello al Ministerio de Sanidad, no al Sergas. En los últimos días se ha recibido una partida, pero es muy corta, por lo que tendrán prioridad los mayores de 65 años y las patologías puntuales. Las citas de la población de 15 a 64 años, a la que le toca esperar, serán revisadas.

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