Los trabajadores de Carsa irán a la huelga si no se anulan los despidos

Serxio González Souto
serxio gonzález VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

MONICA IRAGO

La dirección de la carrocera quiere desprenderse de quince operarios indefinidos

10 nov 2020 . Actualizado a las 13:24 h.

Castro Carrocera S. A. (Carsa) atraviesa su situación más complicada desde que, hace veinte años, los trabajadores mantuvieron la factoría de Bamio en activo hasta que el grupo Castrosúa desembarcó de nuevo en su accionariado. Que la crisis del covid ha mermado su cartera de pedidos era algo de sobra conocido en Vilagarcía, así como los movimientos emprendidos desde la dirección y el comité para tratar de proteger el empleo. Ayer, todo saltó por los aires cuando la empresa quiso entregar sus cartas de despido a una quincena de empleados indefinidos. La plantilla paralizó la producción y lanzó un mensaje a la empresa: si esa decisión no se anula, declarará la huelga a partir del jueves.

El comité, formado por la CIG y Comisiones Obreras, denuncia que la medida no fue comunicada previamente al órgano de representación laboral, y que vulnera las condiciones en las que se deben desarrollar este tipo de procesos. Sus miembros aseguran que en absoluto preveían un movimiento tan drástico, por cuanto se estaba negociando un expediente de regulación de empleo con el que hacer frente a la caída de la carga de trabajo.

Fuentes de la dirección de Carsa afirman, en cambio, que su decisión sí era conocida por el comité y que se ha llevado a cabo con transparencia y a través de los cauces correctos. La atribuyen a una situación extrema, que no deseaba, después de que la asamblea de los trabajadores tumbase hace días una propuesta pactada en buenos términos con los representantes de la plantilla para reducir la jornada diaria de ocho a siete horas, de forma paralela a la negociación sobre ese ERTE como vía para evitar los despidos. Los dos próximos años, puntualiza la empresa, se avecinan muy complicados para la carrocera, y esta era la única fórmula para poder mantener el empleo, al menos el de carácter indefinido. Una vez rechazado ese preacuerdo, los responsables del grupo afirman no tener más alternativa que rescindir esos quince contratos para sostener la fábrica de Bamio.

Pero, una vez más, la visión del comité es radicalmente distinta. Roberto Ferreira (CIG), su presidente, confirma que las conversaciones con la empresa se desarrollaron en un clima positivo, pero que estas se llevaron a cabo de manera informal, sin que se pusiesen en conocimiento de las autoridades laborales. De ahí surgió un preacuerdo que no incluía despidos, el mismo que fue rechazado por la asamblea de los trabajadores. «Pero o último que sabiamos era que a empresa comunicara á autoridade laboral o inicio das negociacións para o ERTE, e nós pensabamos retomar o asunto do preacordo a semana que vén; o que menos esperabamos é que nos chamasen aos nosos postos para dicirnos que decidiran despedir a quince compañeiros», indica Ferreira, quien explica que este tipo de ajustes requieren la constitución de una comisión de negociación y un período de debate que «en absoluto se respectou». También Miguel María, de CC. OO., entiende que la empresa ha obrado sin seguir los cauces legales: «Isto é un atropelo».

La empresa prescindió la semana pasada de 56 operarios eventuales

Al menos hasta la mañana de ayer, en la planta de Bamio trabajaban 135 operarios indefinidos en la línea de producción, departamento en el que se han producido los quince despidos, y 27 más en las áreas de gestión, administración y logística. La relación con los 56 trabajadores temporales que prestaban sus servicios en la fábrica también fue rescindida el viernes pasado, cuando sus contratos llegaron a su conclusión. Si la dirección no da marcha atrás en su determinación, la carrocera, un auténtico emblema para la industria de Vilagarcía, habrá prescindido de 71 trabajadores, un tercio de su plantilla, en cuestión de unos días.

Fuentes de la dirección insisten en que su intención, al abordar el proceso de diálogo que condujo al preacuerdo frustrado, siempre fue salvaguardar los puestos de trabajo. Pero el comité asegura no comprender su recurso a los despidos cuando la comisión para la negociación del ERTE se había constituido y su propósito era retomar, a partir de la semana que viene, las conversaciones sobre los términos de ese acuerdo y explorar la adopción de medidas que no comportasen la rescisión de ningún contrato, «só para encontrarnos con que rachan a baralla ás primeiras de cambio».

De momento, las cartas de despido no han podido ser entregadas, y los representantes de los trabajadores entienden que la empresa está a tiempo de reconsiderar lo ocurrido para sentarse de nuevo a una misma mesa en busca de soluciones. El mercado se ha retraído entre un 40 y un 60 %, y el comité asegura ser consciente de la necesidad de asumir sacrificios, «como sempre se fixo, pero non a costa da perda de postos de traballo».