«La empresa te ve trabajar y eso es muy bueno»

Las prácticas no solo sirven para aprender un oficio, también abren puertas en el mercado laboral


vilagarcía

Si no hay trabajo, al menos, bueno es formarse. Esa es la filosofía que mueve a un centenar de personas a participar cada año, y van ocho ediciones, en el Plan Integrado de Emprego de la Mancomunidade do Salnés. A diferencia de los tradicionales obradoiros de la Xunta, en este caso los alumnos no reciben retribución económica alguna, pero sí tienen la oportunidad de realizar de forma gratuita numerosos cursos (27 conforman la oferta de este año) con opción a realizar prácticas en empresas del ramo.

La convocatoria de 2019-2020 ofrece, además, la posibilidad de obtener certificados de profesionalidad en varias disciplinas que son de gran utilidad a la hora de preparar el currículo.

Juan Manuel Negreiro es un buen ejemplo de lo que persigue este programa de formación. Desde que entró en el proyecto el pasado octubre, este meañés lleva ya hechos una decena de cursos en ámbitos tan variopintos como técnicas de búsqueda de empleo, manejo de mini pala, escaneado en 3D y trabajo con drones. Durante la vendimia estuvo haciendo prácticas en la bodega Pazo Baión y esta semana concluyó las de operario de almacén en la empresa Acernor. Castroman y Sigaltec son otras de las empresas cuyos almacenes han servido de aula para este curso.

El confinamiento por el covid-19 obligó a suspender toda actividad, pero Juan Manuel no desaprovechó el tiempo y en esos tres meses realizó dos cursos on line de manipulador de alimentos y de cajero-reponedor de supermercado. Tiene tres hijos, 37 años y lleva dos en el paro, de modo que no le queda otra que aprovechar al máximo las pocas puertas que se abren en su camino.

Aunque solo tiene la titulación de la antigua EGB, le gustaría trabajar en el ámbito de las nuevas tecnologías. Siempre le tiró la informática y se las apaña bien en este campo, explica, pero no cierra ninguna vía. De hecho, dice haberse sentido muy cómodo manejando la carretilla, colocando rejillas y cortando paneles sándwich junto al encargado de la planta de Acernor, José Carlos Varela, y su compañero de fatigas. Víctor García, otro de los participantes en el curso de operaciones básicas de almacén, también ha tocado muchos palos. Ya pasó por el Obradoiro de Hostalería de la mancomunidad y suma diez años de experiencia como camarero, con contratos temporales. Pero no corren buenos tiempos para la restauración así que este vasco de cuna y cambadés de adopción decidió explorar nuevos horizontes. Después de haber probado con la tecnología 3D y tras verse entre un mar de hierro, ahora va a realizar un curso de drones y, teniendo en cuenta que todavía hay plan hasta febrero, quizás pueda seguir completando su formación. Ojalá no tuviera tiempo para ello, porque eso significaría que le saldría algún empleo. Según los datos que maneja la mancomunidad, el 75 % de los alumnos que pasaron por este plan firmaron un contrato laboral antes de finalizar su período formativo, porcentaje que batió su récord el pasado año con un índice del 87 %.

Algunos de los alumnos encuentran trabajo en las empresas donde hicieron las prácticas. Fue el caso de los del módulo de reparación e inspección de componentes de los parques eólicos, que acabaron trabajando en Galventus fruto del convenio suscrito entre la mancomunidad y empresa.

Este año también hubo una estrecha colaboración con la bodega Condes de Albarei, que por primera vez participó en esta iniciativa acogiendo a los alumnos del curso de viticultura en sus instalaciones de Pazo Baión.

El plan de empleo tiene su propia base de datos con 600 empresas adscritas, y no solo de la comarca. El intercambio le interesa a ambas partes. Los alumnos reciben formación práctica de primera mano y las empresas consiguen hacerse con un listado de posibles candidatos para trabajar, que no siempre es fácil. Les ocurre en Acernor. No hay ninguna enseñanza reglada orientada al sector de la ferralla y muchas veces tienen problemas para encontrar mano de obra cualificada, y más si es femenina.

En el almacén situado a caballo entre Dena (Meaño) y Castrelo (Cambados) no hay ninguna mujer, pero sí en la planta de Hierros Santa Cruz, germen de la firma, donde tuvieron oportunidad ya de trabajar una docena de soldadoras «e eran moi boas», según explican desde la empresa.

Por su parte, Víctor y Juan Manuel hacen una lectura muy positiva de las prácticas que han hecho a lo largo de estos meses al amparo del plan de empleo. «La empresa te ve trabajar y eso es muy bueno», apunta este último.

Un programa que dio formación a 800 personas y una tasa de contrataciones temporales del 87 %

La Mancomunidade do Salnés fue pionera en acogerse a los planes integrados de empleo que empezó a ofertar la Xunta de Galicia hace una década. Entonces era una apuesta arriesgada, en plenos coletazos de la crisis económica, pero, con Jorge Domínguez todavía en la presidencia, optaron por arriesgarse y seguir adelante. Había que cumplir unos objetivos de inserción laboral exigentes: un 35 % de contratos por un período mínimo de seis meses; en caso contrario, la mancomunidad se enfrentaba a penalizaciones económicas.

Pero el plan salió bien, hasta el punto de que va ya por su octava entrega y con gran éxito. «La clave es la selección de los alumnos, que es muy minuciosa, buscamos gente que realmente quiera trabajar», según explica el gerente de la mancomunidad, Ramón García Guinarte, que vio nacer el proyecto hace una década.

Para pasar la primera criba es imprescindible estar inscrito en las listas de la oficina de empleo y, a partir de ahí, se elige a los participantes siguiendo los criterios que marca el programa, lo cual deja un perfil muy variopinto: desde jóvenes en busca de su primer empleo hasta adultos que acumulan ya una dilatada trayectoria entre contrato y contrato. Para cubrir las cien plazas disponibles se realizan unas 400 entrevistas, lo que da muestra del gran interés que despierta este plan de empleo. Los cursos -27 con una duración de entre 60 y 90 horas cada uno- que tienen más demanda son los relacionados con las nuevas tecnologías, seguidos por los de mini pala y carretilla con aplicaciones en la industria y la construcción. El sector de la hostelería es el que está pasando sus horas más bajas debido a la crisis del coronavirus.

Pero los beneficios no son solo para trabajadores y empresas. Gracias a los cursos de digitalización y fotogrametría ha sido posible recoger datos y escanear documentos históricos y elementos del patrimonio con el objetivo de que, en el futuro, formen parte del museo virtual de O Salnés.

La presidenta de la mancomunidad, Marta Giráldez, está más que satisfecha con los resultados de este plan y no tiene duda de que «imos acadar o número un», señala en alusión al ránking de objetivos que fija la Xunta.

CIFRAS

100

Alumnos

Que tienen a su disposición una oferta de 27 cursos para desarrollar en un año.

284.090 €

Presupuesto

250.000 financiados por la Xunta y 34.090 por los concellos de la mancomunidad.

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