«El accidente de la fachada es una verdadera pesadilla»

Devastado por el estado de Javier Lores, Félix Treviño, que regenta la cafetería en la que se produjo la caída de la losa, explica que el negocio atraviesa su peor momento


VILAGARCÍA / LA VOZ

Quince días antes de la declaración del estado de alarma y el inicio del confinamiento, Félix Treviño firmaba el contrato de arrendamiento de Bitácora Cocktail Bar. Perfecto conocedor del negocio de la hostelería, al que sus padres se dedicaron desde la barra y la cocina de O Mesón, en la calle Arapiles de Vilagarcía, Félix se disponía a desarrollar su propio proyecto, basado en una coctelería a la que pensaba imprimir su sello personal, los cafés, los desayunos y una carta con identidad propia. Él y su equipo se sobrepusieron al cierre forzado para inaugurar el establecimiento el 15 de julio. Las cosas iban funcionando razonablemente bien hasta que, hace tres semanas, un fatídico accidente cambió la vida de todos. Javier Lores, el propietario de La Pizzeta de Javi, era alcanzado por una losa caída de la fachada mientras tomaba un café en la terraza de la Bitácora. «Ese accidente todavía es para todos nosotros una verdadera pesadilla», confiesa el barman. Ni él ni ninguno de sus compañeros, tampoco el propio negocio, muy resentido desde entonces, se han sobrepuesto a aquello.

«El resto son cuestiones materiales, la primera preocupación de todos es lo que le ha pasado a Javier», indica Félix. El pizzero se encuentra ingresado en planta en el Hospital Clínico Universitario de Santiago, después de varios días en la unidad de cuidados intensivos. Pero eso no quiere decir demasiado, ya que las lesiones que le provocó el impacto de la losa en la cabeza son extremadamente graves.

«Solo puedo decirle al Concello que dé caña, que revisen a fondo las fachadas de los edificios de Vilagarcía, porque esto no puede volver a pasarle a nadie», subraya el hostelero desde una mesa de la Bitácora. Son las once y media de la mañana de un sábado soleado, que otorga a las calles de la ciudad un saludable ajetreo. En el local, sin embargo, solo se sientan un grupo de personas. Con su esquina precintada por vallas -Emerxencias desprendió otras siete piezas en riesgo de desplomarse- resulta imposible desplegar la terraza, el angosto paso frente a los negocios que abren aquí sus puertas no invita a nada y el aforo interior sigue limitado al 50 %. «Sé que la comunidad y el propio Concello están trabajando para que se repare cuanto antes, pero la verdad es que llegamos a ser cuatro y, a partir del martes, lo más probable es que solo quede yo, y como mucho podré aguantar un mes más con este nivel de trabajo».

Félix y sus compañeros fueron los primeros que auxiliaron a Javier Lores tras el devastador golpe. «Ninguno -admite- hemos vuelto a dormir bien».

«Javier ayudó a gente que no podía pagarle y les entregaba pizzas gratis»

Con respecto a Javier Lores, el responsable de la Bitácora no tiene más que buenas palabras: «Es muy majo, una muy buena persona». Como ejemplo, señala su comportamiento solidario en el peor momento del confinamiento, echando una mano a quien lo necesitaban en la medida de sus posibilidades: «Javier ayudó a gente que sabía que lo estaba pasando muy mal y que no podía pagarle, les regalaba pizzas sin cobrarles nada, se las entregaba gratis». Félix asegura sentirse muy orgulloso de su equipo, que al menos hasta el martes componen otras dos personas. «Fueron los primeros que auxiliaron a Javier y son excelentes profesionales, con experiencia y muchas ganas». Si es capaz de remontar este mal momento, «contaré de nuevo con ellos sin dudarlo», garantiza.

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