Natalia García da un paso al frente en la carrera por Tokio 2021

Pablo Penedo Vázquez
pablo penedo VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

El seleccionador de kayak femenino vuelve a contar con la grovense

26 sep 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Parecía lo lógico vista la sucesión de acontecimientos en este extraño 2020, pero faltaba la confirmación. Y esta última acaba de llegar. El Breogán do Grove informaba ayer de que su mejor kayakista, la meca Natalia García, ha sido convocada para formar parte del grupo permanente de entrenamiento de kayak femenino esprint de la Real Federación Española de Piragüismo que, un año más, volverá a dirigir desde Madrid Luis Brasero. Un gran paso adelante para poder luchar por al menos uno de los dos barcos femeninos, el K1 y K2 500, que España aspira a sumar en los Juegos Olímpicos de Tokio 2021 al K1 200 clasificado en agosto del año pasado por la canguesa afincada en O Grove Teresa Portela.

El 24 de octubre deberá presentarse Natalia García en el Centro de Alto Rendimiento de la Blume, donde se entrenará como interna. El mismo centro en el que había trabajado durante la primavera y el verano del 2019 para intentar colaborar a la clasificación del K4 500 femenino español para la gran cita de Tokio. Un reto este último en el que fracasó junto a sus compañeras de embarcación en el Mundial de Szeged del pasado año.

A pesar de aquel decepcionante decimoquinto puesto en la cita húngara, Luis Brasero volvió a contar esta temporada con el grueso de las integrantes del K4 fallido. En el caso de Natalia, llamándola de vuelta a la Blume en enero, tras iniciar la pretemporada en el Centro Galego de Tecnificación Deportiva junto a Teresa Portela y la dirección de Daniel Brage. El objetivo, encontrar a las tres mujeres capaces de conquistar para España las contadas plazas en el K1 y K2 500 para los Juegos de Tokio que en primavera se habrían repartido en los preolímpicos continental y mundial; entre un grupo formado por la vasca Begoña Lazcano, la ceutí Isabel Contreras, la mallorquina Aida Bauza, la catalana Laia Pelach y la propia Natalia García. Tal era el nivel de implicación de todas ellas, que las cinco permanecieron las dos primeras semanas del confinamiento tras el decreto del estado de alarma en Madrid, recluidas en una casa a los pies del pantano de Picadas donde hacen sus entrenos en agua.