cambados / la voz

No son las imágenes que nos dejó el confinamiento, ni mucho menos. Cambados no está desierto, pero a los cambadeses les impacta ver el paseo de A Calzada vacío a estas alturas del año. El coronavirus les ha quitado la Festa do Albariño, y, con ella, la diversión y las multitudes. No faltará quien lo agradezca, porque la convivencia con los atascos y la basura y malos olores que dejan las noches de juerga no siempre es fácil, pero lo que está claro es que Cambados ha perdido una de sus señas de identidad del verano, y, además, un balón de oxígeno muy importante para la economía de la hostelería local. Pero el Concello ha sido tajante. Ni siquiera ha permitido la colocación de las barras de los bares en la vía pública y ha sacado un bando desaconsejando las fiestas privadas de familiares y amigos.

Los brotes de covid-19 están surgiendo como setas por toda España y el gobierno local teme que el Albariño, que este año no es tal, encienda la mecha de los contagios. Pese a no haber fiesta, muchos familiares y amigos aprovechan estas fechas -primer fin de semana de agosto- para reunirse y abrazarse después de un año de ausencia. No está el panorama para darse demasiadas alegrías, pero lo cierto es que hay muchos cambadeses de cuna que han aprovechado estos días para volver a casa, aunque no puedan brindar a la sombra de las casetas ni saltar al son de la música en Fefiñáns.

Donde tenía que haber un gran escenario, están hoy las esculturas de redes recicladas de Manolo Paz; donde tenía que estar el Canguro, los toritos y las barracas de feria, en la isla de As Goritas y el paseo marítimo, presenta una imagen como la de cualquier otro día, eso sí, con más autocaravanas de lo habitual; en las terrazas de las plazas de As Rodas y Alfredo Brañas, que son otros de los epicentros de la fiesta, se respira un ambiente relajado propio de las cálidas noches de verano; en el balcón del consistorio no hubo pregón este miércoles; las peñas, cada cual con su camiseta amarilla, naranja, verde, roja..., son la excepción, y el parque de Torrado no albergará el Xantar do Albariño. Por no haber, ni siquiera habrá desfile de los cabaleiros.Lo que sí se mantuvo en la agenda fue el Túnel do Viño en el salón Peña, que cierra hoy, y el concurso-cata del Albariño, que se fallará este domingo al mediodía.

Cambados es distinto este agosto, pero ¿cómo no iba a serlo en la nueva esta nueva época marcada por el del coronavirus y las mascarillas?

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Un Albariño con una estampa insólita