Vivir con la amenaza de la pesadilla

Los vecinos de la rúa Río de O Con denuncian el mal estado del cauce, lleno de maleza y con las ratas colándose en sus casas


vilagarcía / la voz

«Había que haber estado aquí para ver lo que pasamos entonces». Lourdes todavía recuerda las inundaciones del 2006, cuando el agua superó el metro de altura en su casa y la nevera salió flotando. La nevera y muchas cosas más. Llegaron a temer por su vida. «El agua iba hacia el parque y volvía porque no podía pasar por allí», recuerdan. Su vecina también pasó miedo. Y lo perdió todo. «Me quedé solo con la loza. Todo lo demás me lo llevó el agua. Mi hija era muy pequeña, pero también tiene miedo», apunta. Ambas viven en la rúa Río de O Con, a la vera del cauce en una pequeña manzana de cuatro casas, y con la amenaza de que, en cualquier momento, se repita aquella pesadilla que no las deja dormir cada vez que coinciden un chaparrón y las mareas vivas.

Desde la cocina de Lourdes se accede a un pequeño balconcito que da al río. Echar un vistazo desde él ayuda a comprender que esta gente viva con la amenaza de que todo vuelva a saltar por los aires en cualquier momento. La maleza prácticamente tapa todo el cauce del río en su camino hacia el parque de A Coca. Maleza robusta, que sirve para que una pata con sus crías de pocos días busque allí refugio, pero también que entre ella pululen compañías menos gratas, porque hay junglas menos enmarañadas que ese panorama que tiene Lourdes cuando sube las persianas del patio casero de su casa.

A ella no se le va de la cabeza, pese a que ya pasó algún tiempo, la estampa que vivió en su casa cuando un día estaba comiendo con su marido, que todavía vivía. «Miramos hacia la puerta y vimos una rata toda pancha allí apoyada», dice. El incidente se quedó grabado en su cabeza, pero no fue un hecho aislado. La incursión más reciente fue la de una serpiente de buen tamaño en una cocina. Inofensiva, claro está, pero con el poder suficiente para dar un susto al más pintado con su inesperada visita.

Las quejas

Los vecinos se quejan de que están abandonados por las distintas administraciones y temen que aquellas dramáticas escenas se repitan cualquier día de estos. Apuntan también al puente que está situado unos metros más allá, que hace unos meses vio como su asfalto se resquebrajaba hasta abrirse un boquete. «La acumulación de algas ha formado ya pequeñas rocas y cuando llueve mucho se forman remolinos allí», apuntan. Una situación de abandono, en fin, que trasladan también a sus quejas por la recogida de basura o por el funcionamiento del alcantarillado.

Por lo que respecta al estado del cauce del río de O Con apuntan desde el Concello de Vilagarcía que se pondrán en contacto con Augas de Galicia para que se interesen por la situación de ese tramo en concreto. «Iremos hasta allí para ver qué se puede hacer», apunta el concejal Lino Mouriño.

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