Alberto García recupera el bastón de mando de Catoira

El nuevo alcalde se encontró con la inesperada abstención en la votación del concejal socialista Roberto Bouzón


catoira / la voz

Fue una toma de posesión extraña. Por el fondo y por la forma. En cuanto a esto último, probablemente la toma de posesión de Alberto García haya sido la más sui generis de la historia de las tomas de posesión. El regidor alzó el bastón de mando en medio de un silencio sepulcral. Ni aplausos, ni silbidos, ni siquiera algún comentario. Tan solo los clics de las cámaras fotográficas daban un poco de compañía sonora a la escena. Un bastón que, por cierto, fue convenientemente desinfectado y que García recibió de las manos del concejal nacionalista Gonzalo López, que ejerció como presidente del pleno. Un hecho que quiso destacar el exregidor Xan Castaño en contraposición a lo que sucedió cuando él tomó posesión. «Nós non somos iguais. Gonzalo entregoulle o bastón de mando. Fago esta reflexión porque o señor García negouse a entregarme a min o bastón do mando», apuntó el exregidor.

El pleno que coronó el regreso de Alberto García al puesto que ya ocupó durante treinta años fue un visto y no visto. Comenzó un par de minutos antes de la hora fijada y siguió el guion esperado, aunque guardaba una sorpresa final. El guion establecía que los tres partidos (PSOE, PP y BNG) iban a presentar a sus candidatos a la alcaldía a la elección, como así fue. En el caso de los nacionalistas a María Paz, puesto que Xan Castaño no podía ser, mientras que Alberto García sería el de los socialistas e Iván Caamaño por los populares. Y establecía el guion previsto también que todos los concejales votarían al de su partido. Y aquí surgió la sorpresa porque el socialista Roberto Bouzón decidió abstenerse, escenificando las discrepancias que en el grupo municipal ha supuesto la apuesta de la dirección provincial por devolver a Alberto García a la alcaldía. «Tiveron unha reunión coa dirección provincial onte e quedaron de votar a favor. Ás veces, un cambia de opinión da noite para a mañá», apuntaría más tarde el ya reelegido alcalde.

La abstención de Bouzón no tenía repercusión en el resultado de la votación. De ahí que su gesto sea más significativo. Falta por ver si ahora la dirección del partido tomará algún tipo de decisión ante esta pequeña rebelión del edil. Con ese voto en blanco, el resultado quedó con cuatro apoyos para Alberto García y tres tanto para Paz como para Caamaño, con lo que el socialista era elegido al encabezar la lista más votada en las pasadas municipales.

García aseguró que, pese a que en las últimas semanas tres de los concejales socialistas se mostraron en contra de que el veterano socialista fuese el elegido por el PSOE para recuperar la alcaldía, esto no implicaba que no fuera a contar con ellos en su equipo. «Votaron a favor. É lóxico que estean no equipo. Incluso o que se abstivo non teño ningún problema en que participe», apuntó el alcalde.

Para García no había otra alternativa que el desenlace de ayer. «O BNG tiña que ter cumprido co pacto co PSOE, como no resto de Galicia. Hoxe o BNG volveu a non cumprir co pacto», apuntó. García no cuenta con mayoría absoluta y eso le obligará a llegar a acuerdos puntuales con las fuerzas de la oposición.

«Hai cousas que son competencias exclusivas do pleno, e outras que son competencias exclusivas da alcaldía ou da xunta de goberno si é que se forma», dijo el regidor que, pese a lo que se ha venido especulando en las últimas semanas, parece decidido a mantener el bastón de mando hasta, al menos, las próximas municipales. «A miña intención é acabar o mandato, pero no camiño hai moitas circunstancias. Eu non tiña pensado presentarme a estas eleccións. Tiña todo preparado para que se presentara outro compañeiro, pero pasou o que pasou e estiven obrigado a presentarme. Agora, se saín alcalde é que non vou pasar polo aro do BNG», concluyó.

Las relaciones entre nacionalistas y socialistas, desde luego, distan mucho de facilitar que se puedan llegar a acuerdos. Más bien todo lo contrario y el camino hacia las próximas municipales todavía puede guardar algún giro más en el guion. «É triste que haxa que volver cunha persoa que levou a este concello a un desastre. Esperemos que o Consello de Contas ou algún outro organismo investiguen. Cada un é responsable do que fixo, do que fai e do que fará. Cada pau ten que aguantar a súa vela», concluyó Xan Castaño.

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