Entre el sueño olímpico y el desvelo por seguir en el baloncesto profesional

Tras 5 años en el Wisla de Cracovia, el probable adiós del equipo polaco a la élite y la crisis por el covid-19 abren un mar de dudas ante Jordi Aragonés


Vilagarcía / La Voz

Quien conozca a Jordi Aragonés sabe bien de su forma de ver el mundo teñida de luz y de color, sin dejar de mantener los pies bien pegados al suelo por ello. Un profesional que ha hecho de la alegría espontánea y su habilidad para la broma bien traída en los vestuarios un complemento vitamínico que eleva las prestaciones de su contrastada capacitación y conocimientos como preparador físico. Un combo que lo ha convertido en copartícipe de los muchos y sobresalientes éxitos de los equipos de baloncesto femenino profesional en los que ha ido desarrollando sus dos décadas de carrera, con los siete años a medalla internacional por curso con la selección española desde el 2013 en lo más alto de un palmarés que incluye también un subcampeonato de Liga Femenina y Euroliga; y en Polonia tres Ligas, dos Copas, una Supercopa y una presencia en la Final Four de la Euroliga. Pero ni todo ello basta para encontrar al otro lado del teléfono a un Jordi no desconocido, pero sí diferente al habitual. La crisis mundial que ha generado el covid-19 tiene la culpa de ello.

«Hay que esperar a ver cómo evoluciona esto. Ahora mismo no quiero ser pesimista, porque soy una persona optimista. Pero soy realista, y toca esperar». Afortunadamente, no habla Jordi de la salud de los suyos, más allá de la lógica gran preocupación por el estado de su familia, tanto en las casas de su padre y hermanos en Galicia, como de Alice, su hija, Kinga, su mujer, y su familia política en Polonia. Todos se hallan bien.

Con cerca de mil fallecidos por el coronavirus en el día de ayer, «en Polonia la situación también está difícil, pero no hubo el caos de España», señala el arousano. «El problema aquí, me cuenta Kinga, es que si se producía el colapso de Madrid, los medios sanitarios son escasos». De ahí que viendo lo que sucedía en España, en Polonia decretasen cuarentena el 11 de marzo. Con cierre de los locales, pero «nos dejaron salir a espacios abiertos. Tenemos una zona cerquita con árboles, y saco a mi niña por ella a andar o en bici. Y eso alivia bastante», nos dice Jordi.

Polonia inició su desescalada hace dos semanas con la reapertura comercial, y ayer reabrieron los colegios, con limitaciones. Siempre, con obligación de usar mascarilla fuera de los domicilios.

En este estado de cosas, y todavía con la preocupación por los suyos presente en todo momento, sobre todo por su hermano, David, enfermero en Santiago, la cabeza de Jordi no logra escapar del mar de dudas por su futuro profesional. Porque, después de varios años de descenso continuado de la aportación de su patrocinador, Can Pack, una firma de fabricación de embalajes metálicos, «el rumor es que el Wisla», donde ha trabajado los cinco últimos años, con una primera etapa anterior de otros cuatro, «no va a salir la próxima temporada a nivel profesional». Y como él «me dicen», apunta Aragonés, «pueden desaparecer otros 2 equipos».

La pandemia cogió a la Liga Femenina Polaca a algo más de un mes del final de su fase regular. Y al contrario que en España, «aquí se decidió muy rápido cancelar la competición», con el Wisla en la séptima plaza. La crisis económica que se vislumbra hace temer a Jordi que la Liga acabe pasando de sus actuales 12 equipos a 10. O lo que es lo mismo, que el mercado profesional de su país de acogida, ese del que no quiso marchar ni ante las ofertas del seleccionador Lucas Mondelo de acompañarlo en sus aventuras en China y Rusia, se encoja, dejándolo a la fría intemperie laboral: «Ahora mismo habrá mucha gente como yo, sin saber si podrá seguir en el profesionalismo».

lucha contra el coronavirus

«La selección ya me ha garantizado un verano más», dice, pero se teme un 2021 sin Juegos

A finales del 2012 Jordi Aragonés encontraba la que es desde entonces su mayor motivación laboral. En su camino se cruzaba la oportunidad única de ejercer de preparador físico de la selección española absoluta de baloncesto femenino, compatible con sus ocupaciones de club, y no la desaprovechó. Siete años a medalla internacional por temporada, incluidos tres títulos continentales y un subcampeonato olímpico. Disputar su segunda final de unos Juegos se había convertido en la gran ilusión del vilagarciano este 2020, tras ganar la plaza a la gran cita de Tokio a comienzos de febrero en Serbia, en un Preolímpico trasladado desde China precisamente por la expansión del covid-19 por el gigante asiático.

El anuncio del aplazamiento un año de la cita nipona «fue una decepción muy grande, un palo muy fuerte. Nos dejó con la miel en los labios», comenta Jordi. Pero tanto o más terrible es su percepción de que «no está claro que los Juegos se puedan disputar el próximo año tampoco. Ahora mismo, lo veo muy difícil», ante las advertencias de numerosos expertos de la posibilidad de rebrotes mientras no llegue una vacuna.

Anteponiendo siempre que «lo importante es la salud», Aragonés declara que «sería bastante triste perder la opción de disputar unos Juegos» para los que ya tiene billete: «La selección ya me ha garantizado un verano más». Y si marcha bien, ¡vaya verano!, con la disputa por primera vez en el mismo año de dos grandes eventos baloncestísticos internacionales, con el Europeo en junio.

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