Pontevedra ya vivió otra pandemia

Serxio Barral Álvarez
Serxio barral PONTEVEDRA / LA VOZ

AROUSA

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La gripe aviar, que surgió en Asia y llegó a Europa hace justamente quince años, hizo que cientos de pontevedreses dejasen de comer pollo y otras aves por miedo a contagiarse

17 mar 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Ahora que todo el mundo habla del COVID-19, conviene recordar que hace quince años eran otras siglas extrañas las que causaban temor: H5N1. Popularmente, la gripe aviar.

Aquella pandemia, como la actual, de detectó por primera vez en Asia, concretamente en Corea del Sur, y aunque afectaba a las aves, existía riesgo transmisión a los humanos, lo que provocó una gran psicosis. En marzo de 2005 se detectaron casos en ciudadanos coreanos.

La enfermedad llegó a Europa a principios del año siguiente (el primer caso fueron un loro en Inglaterra y unos cisnes en Croacia), y se expandió en el primer trimestre del 2006 por Italia, Grecia, Austria, Alemania, Hungría, Eslovaquia, Eslovenia y Francia. Aunque hasta julio del 2006 no se confirmó el primer caso en España, desde marzo se multiplicó la psicosis que afectó especialmente al consumo de carne de ave, especialmente de pollo.

La provincia de Pontevedra no fue ajena a aquella situación, y pese a los llamamientos de las autoridades a la calma, el consumo descendió notablemente.

La provincia de Pontevedra contaba entonces con unas 400 granjas, según datos de la ahora extinta Cámara Agraria Provincial. Aquel organismo, que por entonces presidía Román Santalla, que reclamaba en La Voz que se hiciera un inventario de las granjas existentes en la provincia: «En Pontevedra hai catrocentas granxas e hai que ir pensando xa quen son eses granxeiros, con nomes e apelidos, a súa situación económica, etcétera. Moitos deles están metidos en grandes inversións para adaptar as súas instalacións aos novos tempos e é necesario detectar onde están os problemas e garantir as axudas fronte a unha posible caída do consumo. O que si está claro é que esta crise pode ser unha cuestión externa que nada ten que ver co sistema de produción e obviamente haberá que pagar as posibles perdas que haxa».

Lo cierto es que pese a los llamamientos de las autoridades a la calma y a que los productos que llegaban a los supermercados están plenamente garantizados, el consumo bajó. «Cientos de pontevedreses dejan de comer pollo por la gripe aviar», titulaba una información de La Voz a principios de marzo del 2006.

«Los consumidores tiene miedo a la gripe aviar, y a pesar de que no existe ningún caso en el mundo de contagio a través de la ingestión de ave cocinada hay un hecho cierto y es que en la provincia de Pontevedra el consumo del pollo ha caído un 3 % solo en la última semana de febrero, coincidiendo con la aparición de las primeras aves muertas a causa del virus en los países fronterizos con España».

Aunque era un descenso significativo para los productores, era algo menor que en el conjunto de Galicia, donde cayó un 4 % menos; y estaba por debajo de la media española, (un 8%).