Todos tenemos algo que enseñar

Del ingenio de Luis Garrigós y Conchi Pérez nació «Marzo sen fronteiras»


Es una forma diferente de aprender. Es, también, una forma diferente de enseñar. En el instituto de Carril, los profesores Luis Garrigós y Conchi Pérez llevan años explorando una nueva manera de trasladar a sus alumnos del ciclo superior de Técnico Superior de Enseñanza en Animación Sociodeportiva los conocimientos sobre la diversidad funcional que deberán manejar en el futuro. Del ingenio de estos dos docentes nació «Marzo sen fronteiras», una iniciativa que ha recibido premios por su labor inclusiva tanto en Bruselas como, este mismo año, en Galicia. ¿Y qué hacen en Carril que los haga merecedores de estos reconocimientos? Pues, básicamente, dejar que sus alumnos se asomen a la realidad, que la conozcan en profundidad. Que descubran recursos y que, sobre todo, aprendan que todo el mundo tiene cosas que enseñar; cosas que aportar a la sociedad para hacerla más rica, más solidaria, más feliz.

Así que, después de varios meses visitando la Escola de Educación Especial y los centros de Con Eles, Saiar, Bata, Amencer o las dependencias de la asociación de enfermos de párkinson -Apropark-, conociendo las realidades y las necesidades de quienes a ellos acuden, trabajando con unas personas que tienen otras capacidades, ayer los rapaces le pusieron el broche de oro al proyecto de este año. Y para ello organizaron una jornada de convivencia con los seis centros que participaron del programa. Los alumnos del instituto, sin los que «no podríamos hacer nada», según sus profesores, convirtieron Fexdega en un estadio Olímpico en el que cuatrocientas personas compartieron una mañana de actividades y deporte. Conchi Pérez señala que la de ayer fue una jornada muy especial. El colofón perfecto para un programa que ha concitado un apoyo generalizado: denominaciones de origen, empresarios, el Concello... Todo el mundo se ha volcado para que las Olimpiadas de ayer fuesen todo un éxito.

Un pequeño ejército. Calcula la profesora Conchi Pérez que ayer en Fexdega había alrededor de cuatrocientas personas. De ellas, unas 180 eran personas con otras capaciades, y el resto alumnos del segundo curso del ciclo superior, monitores de las seis asociaciones participantes en el evento, e ingentes cantidades de voluntarios que aportaron su granito de arena. Alumnos de música amenizaron el acto tocando algunas piezas, los de arte colaboraron con los decorados, había fotógrafo, DJ... Un esfuerzo conjunto en nombre de la inclusión.

Un pequeño ejército. Calcula la profesora Conchi Pérez que ayer en Fexdega había alrededor de cuatrocientas personas. De ellas, unas 180 eran personas con otras capaciades, y el resto alumnos del segundo curso del ciclo superior, monitores de las seis asociaciones participantes en el evento, e ingentes cantidades de voluntarios que aportaron su granito de arena. Alumnos de música amenizaron el acto tocando algunas piezas, los de arte colaboraron con los decorados, había fotógrafo, DJ... Un esfuerzo conjunto en nombre de la inclusión.

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