Maestro y director de varias generaciones de músicos en Vilanova

El fundador de la banda cultural apareció muerto en el muelle de Corón tras ir a revisar su pequeña embarcación


vilanova / la voz

Vilanova ha perdido a uno de sus referentes en el mundo de la música. Jesús, Suso como le llamaba su gente, apareció muerto este martes flotando sobre las aguas de A Aduana, en Corón. Como había hecho tantas veces, la noche anterior acudió al puerto a ver como estaba la pequeña embarcación en la que solía ir a pescar, pero esta vez no volvió. Su hija dio la voz de alarma y su cuerpo fue localizado de madrugada, ya sin vida, a cuatro metros de tierra. El barco estaba en el propio muelle, de modo que la hipótesis que cobra más fuerza es que le sobrevino la muerte de forma accidental, fruto de una indisposición o de una mala caída.

La noticia corrió como la pólvora, no en vano era una persona muy conocida en el pueblo. Se lo había ganado a pulso. Con él llegó la música a todos los rincones del municipio y en sus clases, primero en su casa de Corón y después en Vilamaior, se formaron varias generaciones de músicos. De casta le venía al galgo. Nogueira siguió la estela de su padre, que también era músico, y de la legendaria banda de los Santórum, que amenizó tantas fiestas y bailes el siglo pasado. Empezó a tocar de niño y las partituras le acompañarían ya durante toda la vida.

De su empeño nació en los años ochenta la Banda Cultural de Vilanova, que llegó a reunir a cuarenta números -muchos de ellos niños- y se convirtió en un referente en la comarca.

Más allá de los tradicionales pasacalles y procesiones, aquellos chavales con gorra de plato supieron innovar y empezaron a menearse y a levantarse de la silla en las verbenas para hacer los solos de trompeta y saxofón que tanto entusiasmaban al público. Y de vez en cuando tiraban millas y aparecían en Torremolinos o en Marbella para dejar testimonio de que en Galicia también sabían tocar un pasodoble.

Cuatro décadas de trayectoria dejan un sinfín de vivencias y de anécdotas que ayer muchos recordaban al hilo de la trágica noticia. Como maestro, como director, como amigo..., sus compañeros coinciden en señalar que con Nogueira se va un referente en O Salnés que solo la muerte fue capaz de silenciar.

Este mes todavía se le vio dirigiendo a la banda en las fiestas de A Armenteira y de Vilanova, porque aunque la agrupación ya no era lo que fue, Suso se resistía a darle el finiquito. Últimamente, medio en broma y en círculos íntimos, la banda se hacía llamar «la internacional», porque Suso tenía que recurrir a músicos de aquí y de allá para poder reunir a un mínimo con el que salir a tocar, aunque no siempre fuera posible ensayar. Pero la banda acababa dando la alborada con él al frente. Muchos de los que le siguieron el paso y el compás el día 15 por San Amaro le darán hoy el último adiós, por supuesto, tocando. Pero Nogueira no tuvo que esperar a morirse para recibir el cariño de sus músicos pues hace unos años recibió un homenaje en Vilanova que resultó ser una gran y emotiva sorpresa para él.

Este miércoles la banda tendrá su actuación más triste, con la incertidumbre de no saber si volverá a sonar en el futuro. Suso era el alma máter de la agrupación y con él quizá acabe también su historia. Lo que no se termina es la saga familiar, porque Nogueira ha dejado su impronta en su hija Cristina, que toca en la banda de Vilanova, y en su hijo Jesús, que dirigió la Banda de Vilagarcía, Tenía 70 años, deja viuda (Marta Franco) y hoy recibirá sepultura en el cementerio de Caleiro a partir de las cinco de la tarde.

El Concello de Vilanova se sumó a las muestras de condolencia por la pérdida de este hombre «que levaba a música dentro», según relata un veterano compañero de fatigas.

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