Pequeñas estrategias de supervivencia

El comercio de proximidad intenta mantenerse a flote en un contexto que les es hostil; unos mejorando servicios, otros ofreciendo regalos, todos tratando de pescar en la Red


vilagarcía / la voz

Las nuevas tecnologías han cambiado el mundo, poniendo patas arriba nuestra forma de hacer casi todo. Incluso, nuestra forma de comprar. Internet se ha convertido en un gran bazar que permite pedirlo todo sin salir de casa. En un territorio en el que algunos gigantes parecen ser capaces de cumplir cualquier deseo con tan solo un clic. Esa atractiva realidad virtual ha puesto patas arriba el mundo real, poniendo en jaque al comercio local, que se encuentra sumido en una crisis sin precedentes. Las tiendas cierran. Muchas, al echar el candado, cuelgan carteles en los que ironizan sobre Internet y las grandes plataformas de compras. Son pequeñas llamadas de atención que muchas veces se convierten en fenómenos virales, pero que mueren de éxito sin que nadie preste atención a su desgarrador grito de auxilio. La retórica, al fin y al cabo, no sirve para vencer al fenomenal enemigo invisible. Los pequeños comerciantes lo van asumiendo, y han comenzado a desplegar algunas estrategias -tanto individuales como colectivas- para intentar salvar el pellejo. Para intentar mantenerse a flote.

Rocío Louzán, la presidenta de Zona Aberta (Vilagarcía), reconoce unas estrategias de supervivencia que ella misma aplica en su negocio. Se vertebran, estas, en dos líneas. Una pasa por ofrecer al comprador servicios que nunca encontrará en Internet. «Ahora, por ejemplo, casi todas las tiendas de electrodomésticos o muebles te llevan el producto que has comprado a casa y se hacen cargo del viejo, con lo que le quitan al comprador un problema de encima», relata. Esa práctica, ahora generalizada, no tiene tantos años de historia. Como tampoco que «te manden alguien a casa a montarte la estantería que has comprado». «¿Por qué se hace esto? Porque en Internet puede que encuentres más baratas estas cosas, pero tienes que instalarlas tú, montarlas tú, y deshacerte tú de lo que ya no necesitas. Es un plus de servicio», explica Louzán.

Aunque, evidentemente, cada sector de negocio tiene sus particularidades. Es cada vez más frecuente por ejemplo, que las tiendas de ropa, calzado y complementos intenten enganchar a sus clientes con tarjetas que tienen premio tras un número determinado de compras, o con sorteos y premios. «Son formas de fidelizar al cliente», explica Rocío Louzán. Son la otra vía a explorar por los comerciantes que imprimen vida a las calles.

Probadores de Internet

Diferenciar el producto que se sirve es, desde siempre, una clave para el éxito de una iniciativa comercial. Pero parece haberse revitalizado ahora, cuando Internet aprieta. Así, hay establecimientos que comienzan a prescindir de las marcas que tienen tienda virtual, donde los clientes pueden adquirir las mismas prendas a un precio más bajo. Quienes no toman esa medida profiláctica se encuentran, más veces de las que les gustaría, sirviendo de «probador» a un cliente que finalmente hará su compra a través de alguna web. Pero como el avance de las nuevas tecnologías es imparable, también son cada vez más los comercios que aprovechan las redes sociales para convertirlas en escaparates de alcance masivo. Todo lo que se pueda hacer es poco en un mercado en el que cada vez resulta más difícil competir. En horarios y en precios es difícil hacerlo. En campañas promocionales masivas -del Black Friday a las rebajas- también. Hay que redescubrir al público las nuevas ventajas de comprar al lado de casa.

Un sistema de reparto conjunto para competir con las plataformas online

Agtamar-UPTA considera que el comercio local tiene que dar la batalla a la venta online utilizando sus mismas herramientas. Por eso, el colectivo está trabajando en el desarrollo de una aplicación que, pivotando sobre el triángulo comerciante, consumidor, transportista, permita a los establecimientos pequeños asociarse y ofertar al cliente un servicio que le haga más cómodo y sencillo hacer sus compras en las tiendas de cualquier ciudad. «Trátase, basicamente, de que calquera poida comprar un produto nunha tenda, e esperar tranquilamente a que llo leven á casa ou lugar que elixa», explica Eduardo Sabarís. Se trata de poner en marcha un sistema de reparto a domicilio conjunto, con el que el pequeño comercio se encontraría «en pé de igualdade con calquera plataforma online».

Un establecimiento acogedor que abre sus puertas al talento de los creadores locales

 

Essencial Home es una tienda bonita llena de cosas bonitas. Al frente de este negocio de decoración y hogar está Pilar Garrido, una mujer decidida a que el suyo no sea un local más, lleno de objetos hechos en serie, sin sabor definido, sin denominación de origen. Por eso, en la tienda de Pilar, hay un espacio reservado a los creadores de O Grove. «En este pueblo nos sobra talento, pero nos falta un poco de actitud, de sentimiento de grupo. Tenemos gente muy creativa que nos permite tener espacios de comercio grumet», asegura. Habla al lado de la estantería donde se exponen los trabajos de algunos de los creadores mecos agrupados bajo la marca Grovemakers. Estanterías que rebosan flores de toxo, chapas con lemas cargados de retranca meca, libretas, lámparas... Todo con sello local.

Diferenciar su oferta, apoyándose para ello en el talento local, es una de las estrategias que ha elegido Pilar para mantenerse viva en un mercado cada vez más cruel para el pequeño comercio. Pero hay más. Consciente de que es imposible luchar contra el imperio de Internet, Essenzial Home ha abierto sus escaparates en las redes sociales. «Es necesario estar ahí; a estas alturas diría que es imprescindible. Tanto para que te conozcan fuera, como para que la gente del pueblo te tenga presente». A través de sus ventanas en las redes, Pilar logra captar la atención de los consumidores con sus publicaciones. «He llegado a la conclusión de que tenemos que colgar algo todos los días. Es fundamental para que la gente te tenga presente», asegura. Es, también, un trabajo adicional que puede resultar agotador, que come mucho tiempo. Pero hay que hacerlo. Y hay que hacerlo, además, transmitiendo los valores de la tienda.

Y eso Pilar lo lleva a rajatabla. Desde hace tiempo realiza un sorteo semanal de regalos entre sus clientes. «Primero lo hacíamos solo en la tienda, pero me resultaba ya un poco monótono». Así que decidió hacer sorteos errantes: cada semana lo realiza en algún otro establecimiento comercial de la localidad. Desde un quiosco hasta una galería de arte: siempre hay cosas buenas que decir de los pequeños negocios que pueblan la península meca.

Además de mantener sus escaparates en las redes sociales, Essenzial Home tiene también una página web. No está tan actualizada como a Pilar le gustaría, pero es que el tiempo no da para más, ni siquiera el de un autónomo. Promete sacar más horas de donde sea para poner a punto la web, porque está convencida de que «es un complemento interesante que te da proyección». «Esto requiere recursos, requiere dinero y requiere stock», señala.

No son estos los únicos caminos que Pilar ha querido explorar en el mundo virtual. De hecho, durante un tiempo trabajó con Amazon pero acabó abandonando un barco que para ella no iba hacia ningún lado. «Los beneficios no eran para nosotros, lo intentamos pero no valía la pena». Así que, tras esa fallida alianza con el gigante sin cara, se empeñó aún con más fuerza en sus otros vínculos: las personas de verdad.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos
Comentarios

Pequeñas estrategias de supervivencia