San Xulián o cuando A Illa se viste de etiqueta

AROUSA

Trajes y vestidos de fiesta tomaron ayer, como manda la tradición, las calles isleñas

08 ene 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Hay todavía muchos y muchas que están en pleno proceso de recuperación de los excesos navideños. En todos lados, salvo en A Illa. Allí la fiesta se estira unos días más porque el día 7 de enero es el de San Xulián, el día del patrón. Una celebración que ha evolucionado, para bien, porque hace muchos años estaba reservada a los hombres. Ellos eran quienes se ponían sus mejores galas y salían al mediodía a pasárselo en grande. Ahora, ya no. Ahora las mujeres también se visten de etiqueta para participar en un festejo que para muchos es más divertido que Nochevieja.

Todo arranca con la celebración eclesiástica, pero a partir de ahí se abre la veda. Poco a poco los bares van cogiendo ambiente. Un ambiente por todo lo alto porque se trata de cantar y bailar y para tener la garganta bien afinada hay que hidratarla convenientemente.

La sesión vermú se alarga, cada año un poco más según cuentan los que allí repiten cada 7 de enero, y da paso más tarde a las comidas en grupo. Reuniones familiares, pero sobre todo de grupos de amigos, que encargan el refrigerio en su local preferido porque el avituallamiento es muy importante en una jornada que se prolonga durante tantas horas.

Verbena para acabar

Hay quien lo intenta, pero no es tal día como ayer A Illa el mejor lugar para poder echar una fiesta. Ya con el estómago lleno toca retomar las rondas por todos los locales. Poco a poco la compostura se va perdiendo y alguna corbata acaba lejos del lugar donde estaba colocada a primera hora de la mañana. Los zapatos de tacón también van pasando factura, pero hay que aguantar hasta el final. Un final que tenía como colofón una verbena con las orquestas Marbella y Finisterre.

La fiesta prometía alargarse hasta bien entrada la noche, la mañana en más de un caso, en una jornada en la que, además, el buen tiempo acompañó y, al menos durante las horas centrales del día, el frío no molestó en demasía. Cuando el sol se fue, eso sí, ya fue otro cantar, aunque ayer el cantar del bueno solo se oía na Arousa.