Diez décimos cogidos en el descuento dejan medio millón de euros en O Grove

El 00750 se vendió entre un puñado de vecinos de la villa meca, entre ellos Lucía Fuentes, que cobrarán 50.000 euros por cada billete

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El tercer premio cayó en O Grove Lucía Fuentes, una de las afortunadas, se pasó por la administración para celebrarlo

O Grove / La Voz

Ningún método es malo cuando da resultado. Hay quien juega a la Lotería de Navidad metódica y tozudamente, apostando por el mismo número año tras año, chova, vente ou faga sol, como si cambiar un solo dígito en él bastase para desencadenar un cataclismo de proporciones trágicas, capaz de alejar la fortuna para siempre. No falta quien lo hace a lo loco, sin apenas reparar en la cifra a la que está arrimando sus dineros con tal de pasar un buen rato el 22 de diciembre, pendiente del transistor, de su ordenador, la televisión o cualquier otro artilugio que retransmita el sorteo. El 00750 no es, lo que se dice, una combinación hermosa. Es baja, comienza por dos ceros y termina con otro. En la administración de la calle Luis Seoane, en O Grove, nadie le tenía un particular cariño hasta que ayer, a las once y pico de la mañana, distribuyó medio millón de euros entre el puñado de vecinos que tuvieron la ocurrencia de comprarlo. La mayor parte de ellos, por lo visto, a última hora, ya en el tiempo de descuento.

Lucía Fuentes tiene 27 años, es de O Grove y trabaja en la clínica dental Ozores. «A min gústame coller cada ano un número o último día, e iso foi o que fixen o sábado, a iso das cinco da tarde», explica mientras apura la copa de espumoso con la que brinda por su fortuna con los loteros que le vendieron su único décimo premiado. La verdad, confiesa, es que tenía en mente otro número: «Si, o que quería era o 54000, creo, pero cando cheguei á administración xa non quedaba. Como me gustan os ceros, collín este e tivemos moita sorte». Ella y Fran, su novio, se han ido a vivir juntos este mismo año, así que los cincuenta mil euros que acaban de caerles en las manos tendrán, seguro, un buen uso.

Manuel Rodríguez y su hermano Efrén regentan la oficina de lotería meca, recogiendo el testigo de su padre. A lo largo del tiempo, el establecimiento ha recorrido un par de enclaves hasta instalarse definitivamente en esta esquina de la calle Luis Seoane, hará un par de décadas. Años atrás, repartieron otro medio millón de euros, también correspondientes a un premio de Navidad, aunque en aquella ocasión la serie afortunada fue adquirida al completo por una misma persona. Como entonces, también ahora son diez los décimos tocados por la suerte. Aunque en principio creyó que habían acabado en los bolsillos de un grupo de turistas, Manuel está convencido, ahora, de que el dinero se ha quedado en O Grove. «Ademais de Lucía coñezo unha parella que collera dous décimos e o sábado quixo mercar un terceiro do 00750, pero xa non puido porque xa os venderamos todos», explica Efrén, quien recuerda haber visto colgados varios billetes en el despacho hasta última hora.

«Estamos orgullosos e moi contentos pola xente á que lle tocou este premio», subraya Manuel mientras brinda una vez más con cava y reparte pasteles de chocolate y crema entre quienes se han dejado caer por aquí. En la administración de O Grove no son abonados al 00750, que tampoco tiene nada que ver con la querencia de ningún cliente. Ha caído aquí por puro azar. Lo dicho, no hay método malo cuando funciona. Azar sobre azar.

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