El chaparrón de diez minutos que puso al límite a O Salnés

Elsa inundó el miércoles villas y carreteras; ayer, sus efectos aún se dejaron sentir en varios puntos de la comarca

b. costa
vilagarcía / la voz

El paso de Elsa se ha dejado notar en la comarca de O Salnés. La tarde del miércoles fue infernal; el viento y la lluvia compusieron una sinfonía terrible. Según los datos de MeteoGalicia, en la comarca cayeron apenas 22 litros por metro cuadrado. Eso sí, un tercio de esa cantidad de agua lo hizo en tan solo diez minutos. Entre las 17.30 y las 17.40, la estación de Corón registró unas precipitaciones de 5,4 litros por metro cuadrado.

Como cabía esperar después de una tarde-noche de ventisca y fuertes lluvias, la mañana amaneció con un reguero de incidencias. Cayeron árboles en Cambados, Catoira, Vilagarcía, A Illa... lo cual obligó a realizar cortes de tráfico en carreteras tan importantes como la PO-548 a su paso por el concello vikingo. Los servicios de emergencias se afanaron para despejar todas las vías de manera que el tráfico se viera lo menos afectado posible. Pero, aun así, hubo quien tuvo que dar la vuelta y desandar el camino.

El temporal también tiró sendos postes del tendido eléctrico en Vilanova y en Valga, una torreta de alta tensión en Dena (Meaño) y en Sisán (Ribadumia) seguían ayer al mediodía todavía sin luz como consecuencia de los efectos del temporal.

El fuerte viento provocó, además, que se desprendiera una uralita de un edificio situado en la céntrica calle Castelao, de Vilagarcía, causando daños en tres coches que estaban estacionados y un estruendo que levantó a algunos vecinos de la cama.

A las rachas de más de cien kilómetros por hora hay que sumar el efecto del aguacero que cayó sobre tierras arousanas. A las inundaciones vividas a última hora del miércoles en las calles más céntricas de Cambados y Vilagarcía siguieron otras, de menor repercusión, en bajos de negocios y viviendas, que obligaron a los servicios de emergencias a trabajar durante día y noche. Había que estar atento a las nubes y a las mareas, pues con la pleamar el problema de las inundaciones se agrava. La red de recogida de pluviales no da abasto y los ríos desbordan, como ocurrió en el curso bajo del Umia.

Aún anegados

Ayer las fincas de Vilariño y Cabanelas estaban anegadas y el Camino Francés a su paso por Baión, cortado a causa de las bolsas de agua. A las caídas de árboles e inundaciones se sumaron desprendimientos de tierra, como el registrado en el lugar de San Miguel, donde fue necesario utilizar una potente grúa para retirar una piedra de varias toneladas.

Pese a las múltiples incidencias provocadas por Elsa, no hubo que lamentar daños personales graves, aunque algún conductor se llevó el susto de su vida al tener que sortear en plena marcha un poste que se desplomó sobre una pista de Valga.

El viento se lleva por delante una palmera centenaria en Cambados

b. c.

Lo que no pudo el picudo ni el paso de los años lo consiguió Elsa. El temporal que azotó la comarca en las últimas horas se cobró una de las palmeras de la plaza Alfredo Brañas de Cambados. No era un ejemplar cualquiera. Tenía casi cien años y estaba protegido por la normativa que ordena el casco histórico. Se plantó a principios de los años veinte por iniciativa de un grupo de vecinos que querían sumarse a la moda importada por los indianos que regresaron de hacer las Américas. En principio eran cinco ejemplares y fueron los primeros que se vieron por las plazas y jardines del pueblo. Para disfrutar del palmeral del paseo de A Calzada todavía habría que esperar medio siglo. Dos de las pioneras de Alfredo Bañas se malograron al poco tiempo, pero otras tres sobrevivieron, hasta que llegó Elsa. La plaza ha perdido una de sus señas de identidad y ayer eran muchos los cambadeses que lo lamentaban. Los árboles también forman parte de la historia local, como lo fueron el consistorio y la sede de telégrafos que en su día se ubicaron en esta acogedora plaza. Hoy es uno de los lugares preferidos de vecinos y turistas a la hora de tomar un café o una cerveza a la sombra y con el trinar de los pájaros de fondo.

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